Ir a la facultad después de los 60 puede mejorar la salud de los adultos mayores

Nunca es tarde para estudiar y así lo demuestran más de 200 alumnos de la tercera edad que concurren a la Universidad de Lomas de Zamora para “adquirir conocimientos”. Agarrar los libros después de los 60 ayuda a prevenir enfermedades mentales de la edad, como las demencias, a reducir la depresión, a recuperar los roles sociales y a mejorar la calidad del envejecimiento.

Hace diez años, la Secretaría de Extensión Universitaria de la Facultad de Ciencias Sociales creó la Universidad de la Tercera Edad (Unite), un programa que incluye el dictado de 36 cursos gratuitos para mayores de 60 años. Cada uno de los cursos tienen una duración de un año y un cuatrimestre.

Los profesores no exigen memorizar los contenidos sino hacer los deberes. El único requisito es tener ganas de estudiar, pero eso sí, entregando los trabajos prácticos a término.

"Los adultos mayores tienen la misma capacidad de aprendizaje que en otras épocas de la vida; las variaciones obedecen a conocimientos previos, estudios finalizados, ritmos, tiempos de cada uno, e interés y motivación por la tarea", explicó la licenciada en psicología Mónica Straschnoy, docente de la Unite y coautora de un estudio sobre los efectos del aprendizaje en la tercera edad, publica el diario La Nación.

El estudio

Desde la Universidad le entregaron a 150 alumnos, que tenían una antigüedad de un año, un cuestionario para analizar los logros y avances tanto en el aprendizaje como en sus vidas y salud que tuvieron cada uno.

Al año de participar de este proyecto, el 85% de los estudiantes reconoció tener aptitudes cognitivas y de socialización que hasta el momento ignoraba, mientras que el 90% sintió que el conocimiento le permitió "sacar más provecho de la vida" y ser "más fructíferos".

Además, el 59 por ciento destacó  que se sumó a este proyecto con la intención de adquirir conocimientos, mientras que el resto mencionó el deseo de superación (18%), de compartir experiencias (10%) o simplemente curiosidad (2%), entro otros.

"Con sólo prepararse y salir de su casa una vez por semana o más para ir a clase, la persona mayor deja de sentirse aislada y fuera del contexto social, en el que generalmente se lo margina y se le impone que a partir de cierta edad no puede hacer determinadas actividades", agregó Rozanski.

"Es casi inmediato: los alumnos revierten la desagradable imposición social de pertenecer a la clase pasiva, cuando se trata de personas con recursos cognitivos que no sólo disminuyen con el envejecimiento sino que también pueden aumentar si se los ejercita." 

Lo que se intenta demostrar con este proyecto y estudio es que el aprendizaje en esa población "sería condición necesaria" para mejorar su salud psicofísica.

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