Isabelle Caro: “Mi secta era la anorexia y yo misma su gurú”
- Después de protagonizar una escalofriante campaña en contra de la anorexia, Isabelle Caro relata su experiencia de vida en sus páginas personales.
Hace unos días, toda Italia se vio revolucionada debido a una campaña contra la anorexia ideada por una marca de ropa que, con el objetivo de concientizar a las personas, mostraba las crudas imágenes de una joven que tan sólo pesa 31 kilos.
Se trata de Isabelle Caro, parisiense, de 27 años, residente en Marsella y aspirante a actriz, quien dejó de ser esa "prisionera" de la anorexia (como ella misma se describe) gracias a una fotografía. Aunque todavía no haya logrado vencer la enfermedad, se siente ya capaz de combatirla con éxito. Y todo gracias a una foto.
Pero ¿quién es realmente esta chica, esa desconocida que saltó al estrellato seguramente efímero gracias a un escándalo mediático?, se pregunta el periódico español El País.
Según el diario, ella misma lo explica en dos blogs repletos de fotografías suyas: Isabelle, en bikini a la vuelta de sus vacaciones en la Costa Azul. Isabelle, posando con vestido transparente de un rojo brillante para las cámaras de una fotógrafa de prensa e Isabelle, con sus vecinas de Marsella, entre otras tantas.
Según describe la joven, un poco de líquido, algo de chocolate y dos pastelitos de fresa constituían su dieta diaria. Nada sorprendente en una joven anoréxica atrapada en el laberinto de una enfermedad terrible y de difícil control médico. Un trastorno alimentario que responde a una voluntad activa de restringir la propia alimentación y de perder peso.
"Era como la prisionera de una secta de la que yo misma era el gurú. Rechazaba todo deseo, todo placer; nociones prohibidas en mi vida, iba en busca de la perfección de un ideal de pureza", cuenta en su blog.
La tentación de lucrar con la anorexia
Además de contar su historia, en sus páginas personales Isabelle anuncia un libro en el que dará cuenta con todo detalle de estos episodios. Por ejemplo, el de su paso por un hospital en el que la trataron como a una anoréxica más.
"Querían aislarme del mundo exterior, era el tratamiento de las anoréxicas", dice. "No se daban cuenta de que cada caso es diferente. Me humillaron durante cuatro meses con un control de peso para dejarme salir".
Isabelle tenía entonces 23 años y pesaba 26 kilos. Su cuerpo era poco más que un montón de huesos, teniendo en cuenta sus 163 centímetros de estatura. Pero la anorexia era la consecuencia directa de una vida de reclusión casi total entre los 4 y los 11 años, cuando su madre, obsesionada con el paso del tiempo, decidió protegerla encerrándola en el pequeño chalet que compartían las dos con su padrastro, a las afueras de París. El amor desbordante y obsesivo de la mujer que lo era todo para ella acabó por arrojarla en brazos de la enfermedad.
Un nuevo tratamiento médico y una psicoterapia adecuada permitieron a Caro afrontar la vida con nuevo optimismo. Ella misma lo confiesa encantada, junto a los detalles de su colaboración fotográfica con Oliviero Toscani y de las múltiples apariciones mediáticas que tuvo en los últimos días.
Ahora se abre ante ella un nuevo horizonte. Su cuerpo esquelético, que provocó disgusto y admiración a partes iguales, dejó de ser su enemigo. Pero sería terrible que haya llegado a la conclusión de que en este mundo todo es susceptible de explotación mediática. Lo bueno y lo malo. Lo sano y lo enfermo. Y que la lección de todo esto fuera que le debe la fama a ese cuerpo esquelético, es decir, a la anorexia.
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