La locura económica del fútbol



  • El mundo del fútbol se ha convertido en una locura económica que ya nadie puede entender.


  • Los clubes pagan fortunas por los jugadores, y a veces, estas instituciones caen en la ruina total.

 


El mundo del fútbol se ha convertido en una locura económica que ya nadie puede entender: cada verano el hincha y el periodismo, entre otros, se sorprende con las cantidades estratosféricas que se pagan por algunos jugadores.


 


A pesar de que del dinero que llega al deporte a través de los millonarios contratos televisivos y publicitarios aumenta sin cesar, multitud de clubes caen en la insolvencia financiera e incluso a la ruina total. ¿Por qué pasa todo esto?


 


- Una primera explicación es que el mundo del deporte se ha convertido en un mar de irracionalidad.


Un ejemplo muy visible en el fútbol argentino se manifiesta en las elecciones presidenciales de un club de fútbol cualquiera, por poner un ejemplo. El candidato opositor critica duramente al presidente actual por haber generado una deuda de millones, o por la mala compra de un jugador "bueno", que jamás le rindió.


Pero el nuevo directivo nunca soluciona los problemas y sigue en un tren de enriquecimiento personal y vaciamiento del club que no para, y sólo lo tapa la venta de alguna “joyita” del equipo.


 


- La segunda explicación es que los mejores futbolistas cobran mucho dinero, porque el mercado en el que venden su producto es enorme.


De hecho, la televisión hace que el mercado de las superestrellas deportivas haya pasado a ser el mundo entero. Los jugadores se transformaron en un producto marketinero, que pelean contratos de publicidad más que deportivos, y que les significa un dinero que incrementa sus arcas y no las del club. Muchas veces uno no sabe si está viendo un partido o una gran publicidad televisiva, dada la presencia de tal o cual futbolista.


 


La “producción” de las sociedades deportivas no se mide en términos absolutos sino en relación con la de los demás, dijo alguna vez un economista. Es decir, lo que importa en el fútbol no es que un equipo marque una determinada cantidad de goles o sume una cantidad de puntos, sino que marque más que los demás o que sume más puntos que los demás. No es tan importante jugar bien como jugar mejor que el adversario. Esta sutil diferencia crea problemas importantes ya que, cuando un club contrata a un jugador bueno, no solamente aumentan la “producción” de su equipo sino que, además, reduce la “producción” del equipo contrario.


 


Los clubes tienen excesivos incentivos a pagar salarios demasiado altos: el hecho de tener jugadores “un poco mejores” que los del adversario es lo que traerá el éxito deportivo y hay que pagar lo que sea para conseguirlo. Los salarios excesivos, lógicamente, van ligados a la ruina económica de los clubes y sus propietarios. La aparición constante de representantes también es un mal que no parece tener cura. Niños de todas las edades, que sólo deben pensar en divertirse, también han caído en las manos de estos personajes, que ayudan a la debacle financiera de las instituciones.


 


Por otro lado, los atletas también tienen excesivos incentivos a superarse ya que el ser un poco mejor que los adversarios da una infinidad más de dinero y gloria. Este excesivo afán de superación conlleva problemas personales de todo tipo. Desde padres que presionan a sus hijos para que se conviertan en deportistas de élite (con el elevado coste psicológico que comporta el fracaso para la mayoría de niños que no lo consigue) hasta la utilización de métodos poco recomendables como el dopaje o el exceso de entrenamiento que acaba con lesiones irreversibles. Muchas estrellas potenciales acaban convertidas en piltrafas humanas.  


 


En conclusión, del fútbol, comen futbolistas, técnicos, dirigentes, clubes, y es un gran negocio para todos, porque es uno de los productos más consumidos por la sociedad, lástima que algunos episodios que ocurren en este deporte manchan la pelota y hacen dudar al público de los "supuestos negocios transparentes" que realizan algunos dirigentes.


 

Dejá tu comentario