La TV en pie de guerra

*Puesto a competir con Adrián Suar en la nueva temporada de “Mujeres asesinas”, Telefé levantó a Mario Pergolini para apostar a Osito.
*A partir del lunes, el adversario será Marcelo Tinelli: ¿podrán enfrentarlo sin otra arma que los chicos de Gran Hermano?.

Por estos días, la televisión es puro espasmo. La grilla de programación ya no sólo es violada en lo que respecta a los horarios sino también a los contenidos. Qué es lo que uno va a ver y a qué hora lo verá es una lotería. Lo más delirante es que en la competencia feroz del rating minuto a minuto para asegurarse el sitio prometido en la pantalla hay valores que dejaron de cotizar en bolsa: la trayectoria de un programa, el profesionalismo de sus protagonistas y hasta la fama de los consagrados. La prueba de la mutación en las reglas del juego quedó clarísima el miércoles último.

Telefé se vio en el brete de tener que enfrentarse a la nueva temporada de “Mujeres asesinas” que traía un plato fuerte: Adrián Suar entre los protagonistas del capítulo. El canal que programa Claudio Villarruel contaba para eso con un nombre muy fuerte de la TV argentina: Mario Pergolini. Sin embargo, decidió hacerle frente con una chica común y corriente que goza de la fama repentina cosechada en la casa de Gran Hermano: Jessica Gómez, una perfecta desconocida hasta que el reality le permitió convertirse en Osito.
 
Convengamos: lo que está sucediendo es extraño. Mario Pergolini y Adrián Suar pueden gustar más o menos, según las preferencias de cada quien. “CQC” y “Mujeres asesinas” pueden tener amantes y detractores, como cualquier otro producto televisivo. De eso se trata, al fin y al cabo,  la TV, de un menú a la carta.

 La elección de los platos queda en manos de los espectadores y cada uno elige conforme a la subjetividad de su propio paladar. Pero lo que impresiona es que en la disputa entre Suar y Pergolini, dos figuras con diferente perfil y ambos profesionales en lo suyo, que iban a tener que competir con dos programas completamente distintos en forma y contenido, haya terciado Jessica Gómenz, una muchacha encantadora pero que hasta el 9 de enero último, fecha en la que arrancó “Gran Hermano”, era nadie en la industria televisiva. Sin embargo, Telefé apostó todas las fichas al reencuentro de la chica con el objeto de su deseo en el reality, Jonathan. Así, puso al aire una emisión especial de “Gran Hermano” que presentó como aperitivo un deslucido desfile de los que permanecen en la casa y una prueba del Voicegraph para servir después el plato principal: los tortolitos conversando con Mariano Peluffo.

¿Cómo les salió la jugada? El especial que sacaron de la galera fue lo más visto del día en la TV argentina. Dicha edición de “Gran Hermano” jugó en la franja de las 22.30 a las 00.45 y obtuvo un promedio de 24,5 puntos de rating. En el otro rincón, Canal 13, dio pelea con “Policías en acción”, entre las 22.45 y las 23.45, ciclo que cosechó un promedio de 19.8 puntos, seguido por “Mujeres asesinas”, que se extendió hasta las 00.45 y alcanzó 15.2 puntos promedio. Así las cosas, sin proponérselo, la presencia de Osito en Telefé generó tres fenómenos muy curiosos: le ganó en rating a la actuación de Suar en Canal 13; consiguió que Pergolini ni siquiera saliera al aire en Telefé, el canal al que emigró el año último cuando Tinelli desembarcó en el 13;  hizo que en el tira y afloja del minuto a minuto, el supuesto horario central del miércoles se extendiera hasta la una menos cuarto de la madrugada.

¿Por cuánto tiempo más seguirán siendo inoxidables los participantes de “Gran Hermano?. Es difícil saberlo. Pero a partir del lunes, deberán enfrentarse a un tanque: el regreso de “Showmatch”, con la cuarta edición del exitoso segmento “Bailando por un sueño”. ¿Podrán los participantes de “Gran Hermano” contra Marcelo Tinelli, sus soñadores y su seleccionado de famosos? Los números lo dirán. Lo que es cierto, es que Tinelli regresa a la TV en un momento en que, tras la expulsión de Osito, las transmisiones en directo desde la casa perdieron fuerza porque falta la cuota de extravagante ingenuidad que le aportaba Jessica a la convivencia. Ahora, el panorama es una meseta. Suele verse a Mariela leyendo, a Gabriel cultivando el bajísimo perfil que le es propio, a Marianela remando para explotar su personaje con más de lo mismo, al cordobés Juan durmiendo, a Sebastián perdido como un pollo fuera del gallinero, a Claudia paseando su desconcierto por haber quedado en un sitio al que creyó haber ido  de visita, y a Diego firme en su decisión de mostrarse tal cual es sin recurrir al histrionismo.

Hasta ahí, más reality que show cuando la atracción del formato reside en la singular combinación de ambos elementos. Es evidente que los productores deberán inventar algún recurso para sacarlos del letargo, tal y como sucedió cuando tuvieron que organizar el reingreso de Claudia con el fin de despabilarlos.

La gran pregunta es cuántos y cuáles conejos sacará “Gran Hermano” de la galera para pelear contra Tinelli y no morir en el intento.

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