Las elecciones antitelevisivas
*A mi modo de ver, la votación del domingo pasado resultó un fiasco para la audiencia que siguió el escrutinio por TV. ¿Vos qué pensás?
Las del domingo pasado fueron elecciones con escaso interés televisivo. Para el ciudadano acostumbrado a seguir los resultados del escrutinio por TV, la decepción fue grande. ¿Por qué? Por una serie de factores. A saber:
· El triunfo de la candidata Cristina Fernández de Kirchner en su postulación a la Presidencia de la Nación no despertaba suspenso alguno. Punto más, punto menos, su triunfo era una realidad adelantada por todas las encuestas de intención a voto realizadas durante la campaña.
· El hecho de que los resultados parciales del escrutinio oficial comenzaran a emitirse recién a las 21, tres horas después de terminado el acto electoral, implicó un larguísimo compás de espera. Mucho más de lo que el vértigo televisivo podía soportar sin perder el interés de la audiencia.
· A las 18, cuando la única noticia que los canales pudieron dar fue la prolongación de los comicios hasta las 19, los presentadores que conducían las transmisiones de los canales en piso y los movileros enviados a los bunkers de las diversas fuerzas políticas tuvieron que remarla en el mar de la nada. ¿La consecuencia? Espectadores vencidos por el tedio que generaba escuchar una y mil veces las mismas frases vacías de contenido.
· En un día cargado de denuncias sobre falta de boletas, las denuncias de las distintas fuerzas de la oposición que coincidían en señalar el problema como una grave falencia y las entrevistas al paso a ciudadanos que se quejaban por el mismo motivo habían creado en la audiencia la expectativa de alguna acción seria por parte de los denunciantes. Pero tras las declaraciones oficiales que aseguraron que el abastecimiento de las boletas no era un problema del gobierno sino de los fiscales de los distintos partidos políticos, el tema que la tele había meneado desde la mañana, se evaporó en respuestas ambivalentes de los que se decían perjudicados.
· La lentitud en la llegada de los resultados oficiales hicieron que Elisa Carrió y Roberto Lavagna ocuparan alternativamente el segundo puesto en los porcentajes parciales que se iban dando a conocer. Más tedio televisivo, porque Lavagna salió a hablar mucho después del discurso de la ganadora, Cristina Fernández de Kirchner, cuando aún no se sabía a ciencia cierta si era él o Lilita quien ocupaba el segundo lugar en cantidad de votos para la presidencia de la República. Por su parte, Carrió recién se presentó frente a las cámaras al filo de la medianoche para decir que no reconocería el triunfo de Cristina hasta que no hubiera un mayor número de mesas escrutadas oficialmente. Para ese entonces, Telefé y Canal 9 ya se habían dado por vencidos y ni siquiera interrumpieron los programas que estaban emitiendo _”Gran Hermano” y “Forenses”, respectivamente_ para poner al aire las palabras de Carrió.
· El discurso de la flamante Presidente electa tampoco deparó sorpresas. En un marco de corrección política, ella dijo lo que cualquiera podía prever: que gobernará para todos los argentinos y que los convoca a todos a construir un país mejor.
Como ciudadanos argentinos, la jornada del domingo pasado nos dejó la satisfacción de haber votado, es decir, el de ejercer el derecho fundamental de los sistemas democráticos.
Como habitantes de la era digital, las largas colas, la falta de boletas en algunas mesas, la presencia de una considerable cantidad de autoridades de mesa sin la preparación necesaria para ejercer tan importante misión cívica, la jornada de ayer nos dejó pensando si no habrá llegado la hora de decirle adiós a las urnas de cartón e implementar el voto electrónico.
Como televidentes, comprobamos que casi no había diferencia entre sintonizar alguno de los canales que realizaban una cobertura especial de las elecciones o Telefé, que optó por retomar su programación habitual con la emisión de “El último pasajero” (el ciclo que se emite los domingos a las 18.30) e interrumpirla cada tanto con flashes informativos sobre las elecciones.
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