Los Belsunce eran como "semidioses" para la masajista
* Beatriz Michelini declaró en el juicio y dijo que trabajar con la familia "era lo máximo".
* Uno de los abogados de Carrascosa discutió con la presidenta del tribunal por el frío del aire acondicionado.
La masajista Beatriz Michelini declaró que para ella los García Belsunce y sus familiares eran como "semidioses" y que "trabajar con ellos era lo máximo" que le podía pasar en la vida. Por eso, explicó que aunque atendiera a dos personas, ella les cobraba por uno (60 pesos) y el día del cumpleaños no les cobraba nada.
Después parece que se arrepintió: "Me usaron", se quejó, ya que terminó procesada en la causa porque la familia le pidió que limpiara los rastros de sangre de la casa.
Peleas entre un abogado y el Tribunal
Las peleas entre la presidenta del tribuna oral, María Angélica Etcheverry, y uno de
los abogados de Carlos Carrascosa, Alberto Cafetzoglus, ya son un clásico del juicio, especialmente porque el letrado siempre se queja del frío del aire acondicionado.
Pero ayer el tema pasó a mayores y se llevó diez minutos de acalorada discusión porque el defensor dijo que se sentía mal y que había tenido que ir a comprarse un "Actron" porque tenía problemas en las vías respiratorias.
La jueza le recriminó no haberle dicho esto antes, durante el cuarto intermedio y que le sorprendía su tono "molesto" cuando ella le había pedido que cuando tuviera frío le avisara. "Me da pudor tener que estar planteando esto. No es un capricho, me duele la garganta, tengo tos y no puedo estar interrumpiendo a cada rato", le contestó, mientras el secretario del tribunal subía la temperatura de la sala.
La segunda pelea del día estuvo relacionada con un pedido de Cafetzoglus para que "conste en actas" que Nicolás Pachelo, el sospechoso preferido de la familia García Belsunce, le ofreció un abogado a la masajista Beatriz Michelini, procesada por encubrir
el crimen.
Etcheverry le dijo que eso constaba dentro de la declaración de Michelini que se acababa de leer y que eso bastaba para que se incorporara al debate. El abogado insistió varias veces, pero la jueza lo cortó en seco y decidió seguir con el juicio.
Acusar a Pachelo
Una de las estrategias de los abogados de la querella es que en el juicio se remarquen todas las pruebas que puedan vincular a Pachelo y su esposa, Inés Dávalos, con el crimen.
Ayer la abogada Zulema Rivera pidió que se leyeran las fechas en que Dávalos había sido atendida por la masajista y el secretario del tribunal empezó a leer una ficha completa de la mujer, que detallaba que tenía un implante en los senos, que se pulía las axilas y hasta que su abuelito padecía diabetes. Ahí la letrada pidió suspender la lectura y dijo que sólo le interesaban los días de masajes.
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