Barack Obama también, o la política estética

Escribe Fabián Doman

Los dirigentes políticos argentinos fueron el miércoles absueltos por Barack Obama: no son los únicos que buscan una foto con el Papa Francisco. El líder norteamericano se sumó a la larga –dicen que para su Santidad a esta altura ya demasiado extensa y cansadora– lista de personalidades que "necesitan" la imagen junto al Papa. Es probable que Dios, antes que algún encuestador, sepa cuál es la utilidad terrenal de esa foto, pero todos los que la buscan creen que tiene un efecto sanador en su vida política.

Para tratarse del primer encuentro del primer Papa no europeo de la historia y además latinoamericano y del primer Presidente afroamericano de Estados Unidos falto de todo. Dicen que los 50 minutos que duró la reunión fueron mucho en virtud de que Obama no tiene tenidas extensas con nadie y que en general éstas no pasan de los 10-15 minutos y que se fue apurado porque tenía que seguir con su agenda en Italia (al respecto: salvo que en algún lugar de Roma lo esperase Vladimir Putin para negociar una solución para Crimea, ¿por qué Obama no se quedó más tiempo con un Papa que ha tenido reuniones con Presidentes de más de dos horas, tal el caso de Cristina?).

Según trascendió y hasta el propio Obama explicó –el Vaticano emitió un comunicado obvio de la reunión-, en realidad en la conversación se habló de todos los temas "políticamente correctos" que se pueden encontrar en cualquier diario o cadena de noticias: la pobreza, el hambre en el mundo, Crimea, las leyes inmigratorias norteamericanas, el medicare de Obama y el aborto. No hubo una declaración conjunta –se dirá con razón que el Papa no hace esas cosas- y menos se llegó a algún acuerdo histórico digno de ser contado. Esta interpretación de los hechos no hace más que reafirmar que el líder estadounidense fue al Vaticano a buscar una foto. Como los cientos de argentinos que cada miércoles se acercan hasta la Plaza San Pedro en busca de la imagen de Francisco o los dirigentes políticos locales que miran a Sergio Massa de reojo porque todavía no pudo poner en su vitrina la foto con el Papa.

Lo de la gente común tiene otro origen, religioso, con agregados de cholulismo, pero finalmente se trata de estar cerca del líder religioso de la religión más importante para los argentinos, que es el catolicismo. Pero, ¿y los líderes políticos?

Los expertos en comunicación política, aquí y en Siberia, pasando por Corea y terminando en Holanda, dicen que hoy Francisco debe tener la mejor imagen a nivel mundial. Y que una foto con él "suma". A esto debe agregarse que nuestro Papa debe ser el jefe del Vaticano más abierto al respecto, como lo es en otros temas, y que esto ha retroalimentado la "psicosis" de ser recibido por él.

Volvamos a Obama. Así como Francisco es ponderado, admirado y querido como pocos líderes a nivel global, el Presidente de los EE.UU. está en uno de sus peores momentos. En enero pasó la barrera tan temida: su imagen negativa está por encima de la positiva (55-45, 59-41, según la encuesta) y para peor de males enfrenta este año la elección de medio término y compró todos los boletos del sorteo para ganar una derrota que le haga perder el control del Capitolio.

Cual Frank Underwood, el fantástico personaje de Kevin Spacey en "House of Cards", Obama fue en busca de la foto a Roma. Y la obtuvo. La política estética en su mejor momento.

O como decía el catedrático Rafael Domingo de la Universidad de Navarra en CNN el jueves para explicar el encuentro: "Está claro que este Papa está más cómodo hablando de los pobres con los pobres que hablando de los pobres con Obama".

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