María Marta: la víctima no llegó a poder defenderse

*Así lo informa la autopsia hecha el 2 de dciembre de 2002 a pedido del fiscal Molina Pico.
*El informe puntualiza que la causa de la muerte fue "un paro cardiorespiratorio traumático, a raíz del disparo de los proyectiles".

Télam
Por Télam
María Marta García Belsunce "no evidenciaba signos de lucha o defensa". Con esta escueta frase la autopsia hecha el 2 de diciembre de 2002, a pedido del fiscal Diego Molina Pico y realizada en la morgue judicial de la Capital Federal, relata los últimos instantes de vida en los cuales María Marta recibió en forma consecutiva seis balazos, cinco de los cuales se alojaron en su cráneo.

El informe leido ayer, elaborado por los peritos Carlos Flores y Héctor Moreira, determinó que María Marta murió "en forma casi inmediata y casi no hubo sobrevida" y que la muerte de García Belsunce se produjo por "un paro cardiorespiratorio traumático, a raíz del disparo de los proyectiles".

Los médicos también hallaron esquimosis (raspones) en las piernas y en el cuero cabelludo, ésto último como producto de la primera bala que se le disparó, rebotó y terminó en el piso del baño.

El tribunal también escuchó un informe balístico sobre los proyectiles hallados en el cráneo de la víctima, que determinó que todos fueron disparados por la misma arma de fuego, un revólver calibre 32 largo.

Luego, se leyeron las declaraciones indagatorias de John Hurtig, hermano de María Marta, y de Juan Ramón Gauvry Gordon, el primer médico que llegó a la casa tras el asesinato, quienes negaron haber encubierto el crimen y afirmaron que se trató de un accidente.

"Cuando yo la levanté a María Marta, no había duda de que era un accidente. Los médicos decían 'qué fatalidad' y que los tres agujeros que tenía en la cabeza coincidían con la canilla", afirmó el hermano de la víctima.

Dijo que después de encontrar lo que él creyó un "pituto" de un armario, le consultó a todos los presentes qué era y como "nadie pensó que podía ser una bala" le dijeron: "Tiralo" y él lo arrojó por el inodoro.

Hurtig negó que se hubiera convocado a una reunión para decidir esta cuestión y recordó que cuando empezó a sospechar que su hermana había sido asesinada se ofreció a buscarlo.

"Estuve nueve horas metiendo la mano en la mierda para encontrarlo", remarcó.

Por su parte, Gauvry Gordon dijo que cuando llegó a la casa realizó a María Marta maniobras de resucitación durante 15 minutos y que tras comprobar que la mujer no reaccionaba, mandó a la masajista Beatriz Michelini a limpiar las manchas de sangre
pensando "en el dolor de la familia".

"Nunca se me pasó por la cabeza que hubiera sido un homicidio. No ví ningún desastrozo", dijo el médico, aunque remarcó: "Hasta hoy me arrepiento de no haber desconfiado de la gente".

También dijo que mientras estaba en el lugar llegó otro médico, Santiago Biase, amigo de la familia, que le dijo que no colocara el cuerpo en la cama: "Dejá que tienen guita, que arreglan todo", le sugirió.

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