Masacre en Irak: el odio de Al Qaeda a una “secta satánica”
*El peor ataque terrorista contra civiles desde la invasión provocó nostalgias de los tiempos de Saddam Hussein y recordó la existencia de una minoría kurda a la que muchos consideran diabólica.
Por Claudio Fantini
Para ellos el ángel caído, al que llaman Melek Taus, es un demonio redimido porque tras ser repudiado por Dios pasó siete mil años en el infierno, y por estar arrepentido lloró tanto su culpa que las lágrimas apagaron las llamas eternas del averno.
Por eso, en la creencia jazidi Dios perdonó al ángel caído y le permitió situarse nuevamente entre los siete ángeles que rigen el universo.
Según esta secta que sólo es fuerte en el pueblo kurdo, existen otros demonios que representan el mal. Por eso las costumbres jazidis tienen ciertas rarezas, además de considerar al miércoles como el día sagrado, que los aíslan en las sociedades en las que viven.
Por ejemplo, no pueden pronunciar el sonido “sh” por la palabra “shaitan” (que significa en árabe satanás), además no comen lechuga porque creen que los demonios se esconden en esas plantas, y no visten ciertos colores por considerarlos maléficos; mientras que, al revés de los musulmanes, beben alcohol y comen carne de cerdo.
También está permitido a los hombres tener muchas esposas, pero los matrimonios sólo pueden ser entre jazidis, quienes además pertenecen a la secta por nacimiento y no por conversión.
En tiempos recientes, una joven kurda jazidi fue lapidada (asesinada a golpes de piedras) por su padre y sus hermanos, por haberse casado con un musulmán.
Por cierto estas bestiales y atávicas costumbres son aspectos repudiables de los jazidis, aunque otras corrientes islámicas incluyen prácticas similares a la hora de interpretar la sharía.
El hecho es que la masacre provocó evocaciones nostálgicas de Saddam Hussein, a quien siempre apoyaron los jazidis, porque el régimen baasista, debido a su carácter secular, fue el más abierto a la diversidad religiosa y el más tolerante con las sectas, por oscurantistas y cuestionables que fueran sus ritos y creencias.
Por eso, ninguna de las milicias baasistas que están combatiendo contra las fuerzas de ocupación norteamericanas y contra lo chiítas están sospechadas de haber perpetrado la masacre que dejó más de 250 muertos, la mayoría jazidis.
Y si bien los chiítas detestan a la secta considerándola satánica, de momento tienen una alianza con los kurdos para enfrentar a los sunitas y, por tanto, esto aleja las sospechas de fuerzas chiítas como el Ejército del Majdí, que lidera el imán rebelde Muqtad al -Sadr.
De este modo, como principal sospechoso queda el terrorismo sunita que responde a Al Qaeda, por profesar un odio religioso desenfrenado y adherir a una vertiente coránica según la cual los jazidis son infieles despreciables.
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