Parece ser que, abrumado por las pruebas, Cristian "Memo" Méndez, acusado de la masacre de Merlo, buscará una salida desesperada: que lo declaren inimputable. Un primer peritaje psiquiátrico que le hicieron en la cárcel motivó que tuvieron que medicarlo, sedarlo. Pero además, los peritos del Servicio Penitenciario Bonaerense advirtieron que tiene tendencia suicida y que hay que extremar las medidas de seguridad en el penal, para que no se mate.
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Méndez, en un breve contacto que tuvo con la prensa, dijo que no tenía nada que ver con el asesinato de su ex mujer Karina, Gastón, la pareja de ella, y los seis hijos. En esa misma nota, en un traslado a Tribunales, Méndez invocó a Jesús como para demostrar su inocencia.
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Según testigos, ni bien cometió los crímenes, fue a la casa de su madre y le rezó a San La Muerte.
Sobre los crímenes no quiso declarar. Sólo habló de su vida, su infancia, sus padres y los problemas que había tenido con Karina.
Si a Méndez lo declaran inimputable, su suerte se jugará en un psiquiátrico, y sin condena penal. El camino pericial es largo. Mientras tanto, surgió un dato quer aterra: hace cuatro años, en una causa por violencia familiar, se había advertido que Méndez era capaz de todo. Esa causa quedó en la nada. Está claro. La imagen de los muertos lo dice todo.
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