Más pruebas, menos defensa

Escribe Mauro Szeta

Más pruebas que se suman. Mangeri cada vez más complicado. Y el juez que busca probar, por primera vez, que se trató de un femicidio. A cincuenta días del crimen de Ángeles Rawson, todos los datos que siguen surgiendo de la causa complican aún más al portero. Ahora, como si fuera poco, se está a punto de probar cuál fue el escenario del crimen.

El propio perito de la defensa, Gabriel Boselli admitió que se encontró ADN de Ángeles en tres evidencias detectadas con luz ultravioleta, en el departamento de Mangeri. La muestra fue colectada en un mueble y en la junta de dos baldosas. Como si fuera poco, además, el juez Javier Ríos, rechazó el pedido de nulidad de la defensa sobre la prueba de genética que detectó ADN de Mangeri en tres uñas de la víctima.

Para sumar más datos a la causa, declaró el peluquero de al lado del edificio. Es el peluquero que declaró cosas de rutina en los medios, pero que ante el juez, dejó un dato importante, hasta ahora desconocido.

Contó que el viernes 14 de junio, el mismo día que por la noche Mangeri quedó comprometido con la causa, el portero le dejó una nota para que se la entregara a Sofía, la vecina del séptimo piso del edificio.

En esa nota, el portero le decía a Sofía que estaba amenazado, y que por favor dejara la aspiradora en el lugar donde debía estar. Esto motivó de urgencia el nuevo allanamiento en el edificio. Esa aspiradora podría esconder más prueba genética que colocaría al portero en una situación sin retorno.

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