Más pruebas: nueva estrategia

Escribe Mauro Szeta

La defensa intentó de todo. Cuando todavía no se conocía la prueba genética, denunciaron un nuevo apriete policial hasta ahora desconocido. Sumaron una presunta intimidación verbal por parte de tres policías contra el encargado Jorge Mangeri en una sala contigua al despacho de la fiscal, cuando todavía la detención del sospechoso no estaba firmada.

Así empezaron los defensores del encargado. También sostuvieron que la frase autoincriminatoria adjudicada por la fiscal al portero, no había existido como tal. Es decir, los abogados Miguel Pierri y Marcelo Biondi arrancaron la semana tres del caso tratando de derribar cada uno de los indicios de la acusación fiscal.

Cuando se conoció la prueba genética, según la cual se encontró ADN  del encargado en un dedo de la víctima, los defensores empezaron a plantear que el perfil genético había sido plantado para complicar a Mangeri.

Lo cierto es que la prueba genética complica y mucho al portero. Es la primera evidencia directa que hay en su contra. Esta prueba sumada al resto de los indicios, conducen a Mangeri a un casi seguro procesamiento.

En la teoría de la defensa tendría que darse un complot sideral para incriminar a Mangeri con pruebas armadas. Si es como dice la defensa que el ADN fue plantado -aunque temporalmente es casi imposible- se necesitó de la suma de varias voluntades corruptas.

Lo cierto es que más allá de la prueba genética y de las dudas de la defensa queda camino por recorrer. Todavía no se sabe con certeza dónde y cómo fue el crimen. Tampoco queda claro, en caso de confirmarse la culpabilidad del portero, si actuó sólo o ayudado por otra persona. Tampoco queda claro el móvil del homicidio.

Desde qué encontraron asesinada a Ángeles parece existir por primera vez una línea de investigación con respaldo probatorio. Cuatro médicos desestimaron los apremios ilegales que denunció Mangeri, una prueba genética lo incrimina de forma directa, otro portero colega desdice al acusado y su propia esposa declara de una forma en tribunales y de otra en los medios. Con mucho menos han condenado a sospechosos de otros crímenes.

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