Un llamado al 911, una denuncia por un supuesto robo, un policía que llega, un chico que corre, un policía que asesina.
Pasó en Zárate. Otra vez, un policía que tira por tirar, que mata por matar. Está preso por homicidio. La nueva víctima: Maximiliano Barreto. Tenía 18 años. De acuerdo con la causa judicial del fiscal Martín Zoca, todo empezó a las 1.30 cuando un llamado al 911, alertó sobre un presunto robo y desmanes en la puerta de un colegio que está en refacción en la calle Pintos al 2200.
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Por ese alerta fue al lugar un policía, numerario de la comisaría de Campana que hacía horas extras en Zárate. Cuando el policía llegó al lugar, Barreto, que estaba en la puerta del colegio, salió corriendo. Y el policía tiró, y el policía mató.
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El chico no estaba armado. Según su familia, estaba con otros amigos, participando de una pequeña e improvisada fogata en la puerta de la escuela. El policía alegó entre sus pares, que confundió las balas: pensó que tenía posta de goma y en realidad, tiró con munición de plomo.
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La acusación contra el policía es grave. En principio, no hay nada que atenúa su responsabilidad. Mató. Tal vez no quiso matar, pero mató igual.
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