Otra fuga inexplicable

Escribe Mauro Szeta

Esta crónica parece una crónica repetida, parece una noticia publicada dos veces por error, pero no lo es. Cuando aún no quedó en claro cómo fue la fuga de 13 presos de la cárcel de Ezeiza, y resta recapturar a varios de ellos, nos despertamos otra vez con la noticia de una fuga masiva, esta vez en Moreno.

Parece de película, pero los presos se escaparon esta vez, igual que la otra vez, con una facilidad que asombra, que preocupa. La versión oficial es que seis de los nueve presos que estaban alojados en la comisaría primera de Moreno, limaron un barrote del techo de la comisaría, subieron a la azotea de la seccional y se fueron por las casa de al lado, así de simple, así de obvio y vulgar.

Lo concreto es que cuatro de los evadidos estaban detenidos por robo, y los otros dos, por portación ilegal de arma. Por la obviedad de la fuga, la fiscalía imputó a tres policías de facilitar la evasión. Ahora habrá que determinar si la facilitación fue por negligencia o de modo intencional. Ç

Los policías separados del cargo por la fuga fueron un subcomisario que debía hacer la requisa en la celda, un imaginaria, y el jefe del turno noche. Lo que a simple vista no cierra, es el pequeño hueco por el que en teoría fugaron los presos. Tampoco está claro aún si recibieron, o no, ayuda externa. También es cierto que los presos no debían estar alojados en comisarías y estaban igual.

Como pasó con la fuga de Ezeiza, se hace necesaria una pregunta: "o los custodios son muy básicos, con cero capacidad, o de lo contrario, están en connivencia con los presos".

En el caso de Ezeiza, el director del SPF pegó un portazo advirtiendo que había existido complicidad. En el caso de Moreno, el fiscal se inclina por la negligencia. Por una, o por otra, los presos se fueron, y eso no tiene perdón.

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