Una médica en la línea de fuego. Un asalto despiadado, una persecución, tiros y una médica baleada en la espalda. Pasó de noche, cuando la médica ginecóloga, de nacionalidad boliviana, y su marido, se retiraban de un hipermercado de Ciudadela.
Casi como en las películas, los delincuentes, asaltaron a la pareja, le coparon el auto, y los obligaron a manejar. Todo fue visto por un empleado de seguridad del hipermercado que incluso quiso evitar el asalto, pero no pudo. Entonces, llamó al 911. La policía detectó la fuga de los ladrones y empezó la persecución.
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Todo terminó a los tiros. Los ladrones chocaron y fueron detenidos. Cuando revisaron el auto, detectaron que los médicos estaban baleados, ella en la espalda, la más grave, y él, en una pierna. Como las cosas no le cierran demasiado, el fiscal del caso Fabio Cardigonde, ordenó el secuestro de todas las armas, la de los ladrones y las de los policías. Si algún disparo fue efectuado por un policía, quedará complicado.
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Este caso es una muestra más en una semana que arrancó violenta, y en otra semana, la anterior, que terminó violenta también. Hubo casos de toda clase. En Caseros, mataron a un hombre en una entradera; en Rafael Castillo, asaltaron y le amputaron un dedo a un colectivero; en Moreno, balearon a un odontólogo; en Castelar, balearon a un policía, y en Moreno, también, asesinaron al custodio de un supermercado.
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La seguidilla de casos quedó tapada por el caso Ángeles. Pero está ahí, a la vista de quienes quieran verla.
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