Un mes, tres denuncias calcadas

Escribe Mauro Szeta

Otra denuncia de abuso, otra vez la misma historia. En un mes, tres casos calcados. Primero fue en un jardín de infantes de Florencio Varela. La denunciada, una maestra de nenes y nenas de 3 y 4 años. De arranque, estuvo detenida 24 horas. Para la fiscal había peligro de fuga y de entorpecimiento del proceso, para el juez no. Entonces, la liberó.

A nivel público y mediático, los padres de los chicos contaron y narraron los peores abusos. En los Tribunales, las denuncias fueron cinco. La maestra fue imputada por abuso sexual simple agravado por su condición de educadora. Además, la fiscal acusó por corrupción de menores. Este delito castiga a aquellos que alteraron el desarrollo sexual de un niño. A nivel administrativo tanto la docente como la directora del jardín fueron separadas del cargo.

Un video registró momentos de extrema tensión cuando se llevaron detenida a la acusada desde el jardín, y algunos padres y vecinos, pretendieron agredirla.

Cuando todavía no terminaba de verse el caso en los medios, se conoció otra denuncia parecida. Los denunciados, seis docentes y un ordenanza del jardín Athos Palma de Belgrano. Los relatos, los mismos. Abusos de toda clase, imposibles de narrar.

En este caso, de los siete denunciados, el juez sólo imputo a dos acusados. La diferencia entre este caso y los otros, es que los padres de los chicos del jardín aparecieron divididos. Algunos tildaron de mentirosas a las madres denunciantes y dijeron que sólo buscaban con sus relatos, sacar provecho económico. Otros padres, "bancaron" la denuncia y se solidarizaron con las mamás.

El caso mezcló algún contenido xenófobo. Los padres que dudaban de la denuncia dijeron que las dos mujeres que acusaban a las docentes eran "peruanas, vivían en el conurbano, trabajaban como domésticas, mandaban a sus hijos a un jardín de la ciudad, y mentían buscando dinero". En este caso, los docentes no fueron desafectados de sus cargos.

Ahora, llegó el turno de Berazategui. El denunciado, un profesor de música. Las denuncias públicas, 38; las judiciales, 2. El mismo relato que en el caso de Florencio Varela. Los padres, y un discurso unificado, sin diferencias.

Los tres casos son complicados. La mayoría de los abusos fueron sin acceso carnal, con lo cual no dejaron señales o indicios en lo físico. Ahora, los chicos serán sometidos a Cámara Gesell para reconstruir qué les pasó. Los fiscales no quieren cometer errores. Creen que, con la mera denuncia no alcanza. y está bien que así sea. Los delitos hay que probarlos.

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