Walter Ciumina gozaba de libertad condicional. Ahora fue detenido, acusado de violar y asesinar a una vecina en un intento de robo. El papel de los jueces que lo excarcelaron, en la mira.
Una libertad condicional, una muerte aberrante, la misma polémica. Esta vez, la víctima fue Marcela Márquez, y su victimario, Walter Ciumina. La mujer fue asesinada a golpes en su casa de Lomas de Zamora. Incluso, según el dictamen de autopsia, la abusaron sexualmente cuando agonizaba.
El sospechoso del crimen, Ciumina, era su vecino. Creen que la mató para ser impune. La hipótesis es que Ciumina entró a robar a la casa, y como, Márquez, lo vio, la atacó a golpes. Cuando agonizaba, la sometió sexualmente. Horror puro.
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La fuga del criminal fue advertida por todo el vecindario. Llamaron a la policía y aportaron datos del homicida. La sorpresa fue posterior. Cuando Ciumina fue detenido salió a luz, su pasado delictivo. Ahí nació la polémica.
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Al momento del asesinato, Ciumina gozaba del beneficio de libertad condicional. Estaba condenado a 2 años y 8 meses de prisión en una pena única por dos robos cometidos en los últimos tres años. Su defensa pidió una y otra vez la libertad condicional. El argumento fue que en los casos de los condenados a penas menores a tres años de cárcel, la condicional se puede otorgar con 8 meses de prisión cumplidos. No hace falta cumplir las dos terceras partes de la pena como pasa en los otros casos.
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Basado en un informe criminológico del Servicio Penitenciario Bonaerense, el juez de ejecución penal de Lomas de Zamora negó el beneficio, y la defensa apeló. Y la apelación triunfó.
Más allá del dictamen penitenciario que desaconsejaba la liberación anticipada, los jueces de la Sala III de Lomas de Zamora, le dieron la libertad condicional al preso. Tuvieron sus argumentos jurídicos y legales. Básicamente entendieron que el dictamen criminólogico no era concluyente y lo tildaron de futurista, sin fundamentos certeros que llevaran a dictaminar que el preso no merecía la libertad. Y así fue.
Ciumina salió de la cárcel, y al mes mató. Los jueces no cometieron ninguna conducta irregular. Interpretaron. Ahí radica el problema. Si los informes no eran concluyentes cabía la posibilidad de que citaran otro perito, y no lo hicieron.
La ley faculta a los jueces para dar estas libertades polémicas. Algunos proponen cambiar la ley para no permitir estos beneficios. El debate está abierto. En el medio, este caso, se suma a una larga lista de historias similares y tristes.
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