Violada y asfixiada, el peor final

Escribe Mauro Szeta

Un día desaparecida, y el peor final: violada y asfixiada. Y más cruel todavía: el cuerpo entre la basura, en el Ceamse de José León Suárez.

Ángeles Rawson tenía 16 años. La última vez que la vieron fue a la salida de su clase de gimnasia, el lunes 10 de junio, en Costa Rica y Dorrego. No fue al colegio por la tarde.

Como nunca llegó a su casa, su familia hizo la denuncia por la desaparición, el mismo lunes, a las 22, en la comisaría 31a. Exactamente, un día después, la encontraron asesinada entre la basura en el Ceamse de Suárez.

De acuerdo con los peritos, tenía signos de abuso sexual y de estrangulamiento. Según los peritos también tenía una bolsa en la cabeza, una soga al cuello y los pies atados. Horror puro.

Hay datos extraños. Hay cosas que no cierran. A las 9.43 de la mañana del lunes, desde el celular de la víctima hubo un llamado de diez minutos a un banco. A las  10.59, hubo una recarga virtual de 50 pesos en su celular. A las 21.49, su celular dejó de dar señal. No cierra que desde el celular de una adolescente hayan llamado a un banco durante diez minutos.

Hipótesis hay varias, incluso la de un asesino adentro del Ceamse de Colegiales. La atención se concentra ahí, porque el cuerpo de la chica llegó al Ceamse de Suárez, desde Colegiales.

Cuando la encontraron muerta, la adolescente aún vestía el mismo uniforme escolar del colegio Del Valle que tenía puesto cuando desapareció.

¿El asesino es alguien que trabaja en el Ceamse de Colegiales? ¿El criminal es alguien con acceso a ese lugar, sin ser empleado? ¿O, la mataron en otro sitio, y un empleado la cargó en un camión recolector desde un contenedor, sin saber que llevaba el cuerpo de una chica masacrada? Preguntas miles, certezas ninguna: o mejor dicho, sólo una: Ángeles asesinada, sin piedad.

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