¿Y si la mató el marido?
Escribe Mauro Szeta
La pregunta es asfixiante, pero hay que hacérsela igual. Es muy probable que la bala que mató a Ana Valeria Castro, en Lanús, haya sido disparada por su propio esposo, Martín Gonzalo Sánchez, que pretendía evitar el robo de la camioneta familiar.
Todo pasó a minutos de la Nochebuena. El lugar, una casa de Lanús. La pareja llegaba a la casa con un hijo y dos familiares más. Adentro los esperaba el padre de ella.
Dos delincuentes llegaron en auto con la clara intención de robar la camioneta de la familia. Ahí, en un acto desesperado, irracional y desmedido, Martín sacó su arma Glock calibre 9 milímetros y arrancó a los tiros.
Todavía no está claro si los ladrones alcanzaron a tirar. Lo que está claro es que una de las balas pegó en el tórax de Ana Valeria, y la mató. Ya hay un dato: la bala que mató a la mujer es calibre 9 milímetros, similar al de la pistola disparada por el marido.
Si se confirma que la bala que mató a la mujer la disparó el esposo, lo podrían procesar por exceso en la legítima defensa. O bien, adoptar otra figura aplicada pocas veces que es la pena natural, algo así como decir que la peor condena es la muerte de su esposa, en sus manos.
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