Mickey, Minnie y Leo, versión pop

*El cantautor presentó su show en La Trastienda. Mucho "dance", pero sentados.

La música es lo más. El pop es lo más. Basta escuchar a Leo García cantando acerca del milagro del dance para saber que una canción con buena onda puede salvar al más desdichado de los seres.

La premisa se sostiene durante toda la noche. Con una puesta audiovisual al principio del show, el cantautor y acérrimo defensor del milagro del pop presentó su nuevo disco, “El milagro del Dance”, ayer, jueves, en La Trastienda.

Si en el mundo de Charly García hay lugar para la introspección y las baladas de rock, en el mundo de éste García hay espacio para un número de reggaeton, y para versiones acústicas con voz y guitarra.

Un poco irónico, algo pícaro y cultor de la “buena onda”, el músico decidió parodiar en un video desde situaciones afectivas hasta las entrevistas con preguntas cantadas. Incluso bromeó con un giro en su carrera musical gracias a “Ernestito”, un muñeco de masa.

Pero basta de videos. Lo que importa es la música y el “dance”, o sea, el baile. Sólo dos personas sobre el escenario: García y su colaborador en sintetizadores. Pop en su máxima expresión: música que tira el ánimo para arriba y luces como de una fiesta electrónica.

Quedó demostrado que para el polifacético cantautor, no hay nada más pop que la mezcla entre las sentidas canciones “Nadie salva” y “Cuarto creciente”, tocadas guitarra en mano, y la versión estilo reggaeton que hizo de su clásico, “Morrisey”, con la ayuda del Dr. Reggaeton y la Princesa.

Los presentes tardaron algunos momentos en acostumbrarse a los bailarines “perreando” (n. del a: agitando sus hombros y caderas como si quisieran sacudirse la ropa) en el escenario, pero en seguida se unieron a la celebración.

Junto a la barra, a la entrada de La Trastienda, un grupo de voces hacía las veces de coristas. Entre ellas había una bastante conocida para el mundo pop: era Juliana Gattas, la cantante del grupo Miranda!

Para el final del show, García decidió despedirse y anunció: “Me voy a bailar con mis amigos de Estados Unidos”. En seguida los presentó: eran el ratón Mickey y su compañera, Minnie. El milagro se había completado y era una fiesta en el increíble mundo de García.

“La paradoja máxima es que se llame ‘El milagro del dance’ y estábamos todos sentados”, comentó después del show un admirador que esperaba para saludar a García.

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