"Francia está en guerra con el terrorismo, pero no con una religión"
El primer ministro francés, Manuel Valls, anunció que se preparan "medidas excepcionales", pero no "de excepción" luego de los atentados en París. Advirtió que no se debe cuestionar el Estado de derecho.
La "Marsellesa", que no se entonaba en esa cámara desde el 11 de noviembre de 1918, fecha de la firma del armisticio de la I Guerra Mundial, precedió una intervención que dejó sentir la determinación del país por extraer las lecciones de lo sucedido y actuar para evitar nuevos ataques.
"Si debemos restringir la libertad individual de algunos, tendremos que hacerlo", había apuntado Christian Jacob, presidente del grupo parlamentario de la conservadora Unión por un Movimiento Popular, el principal partido de la oposición.
Valls recalcó que las futuras medidas pondrán un énfasis especial en internet y las redes sociales, "utilizadas más que nunca para el alistamiento, la puesta en contacto y la adquisición de técnicas que permiten pasar a la acción".
El primer ministro señaló igualmente la intención de ampliar al conjunto del territorio un programa piloto en dos prisiones de la región parisina, por el que detenidos radicalizados son agrupados y aislados del resto de presos en un mismo ala de la prisión.
Para prevenir la radicalización, se contempla igualmente crear un fichero de condenados por terrorismo o integrantes de grupos de combate que les obligue a declarar su domicilio y someterse a controles regulares.
Por otra parte, el controvertido registro de datos de pasajeros de aerolíneas, "PNR", herramienta bloqueada en el trámite parlamentario europeo, estará operativo en Francia a partir de septiembre, añadió Valls, que hizo un llamamiento "solemne" a la Eurocámara para que también lo apruebe. Y, consciente de que "la situación cambia de forma permanente", subrayó la importancia de reforzar los servicios encargados de la información interior y jurisdicción antiterrorista y de implicar a más países en el esfuerzo contra los yihadistas en el Sahel.
En una jornada cargada de emoción y de simbolismo, el presidente de Francia, François Hollande, rindió homenaje a los tres policías asesinados la semana pasada, de los que dijo que murieron "con valentía y dignidad" en el cumplimiento de su trabajo. Ahmed Merabet, Franck Brinsolaro y Clarissa Jean-Philippe "compartían la voluntad de proteger a sus conciudadanos y tenían un ideal, el de servir a la República", afirmó durante un discurso en el patio central de la Prefectura de Policía de París.
Mientras, a miles de kilómetros, en Jerusalén, se despedía con un funeral oficial a las cuatro víctimas del ataque al supermercado "kosher" de París con la asistencia de familiares, autoridades y ciudadanos que quisieron expresar su apoyo a la comunidad judía francesa.
Cientos de asistentes se acercaron este mediodía local al cementerio de Guivat Shaul para dar su último adiós a los restos de Yoram Cohen, Philippe Barham, Yoav Hatab y Francois Michel Saada, que habían llegado antes del amanecer al aeropuerto Ben Gurión, cerca de Tel Aviv.
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