China podría cerrar sus campos de trabajo forzado

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Se trata de un sistema llamado "reeducación a través del trabajo" que permite sentenciar a delincuentes menores a cuatro años sin previo juicio.

El Gobierno de China tiene previsto poner fin este año a su sistema de campos de trabajos forzados, una medida que, de concretarse, constituirá un paso más en la política de reformas anunciada por el nuevo secretario general del Partido Comunista chino (PCCh), Xi Jinping.

El anuncio del inminente fin de este sistema de reeducación fue realizado por el nuevo jefe del Comité de Asuntos Políticos y Legales del PCCh, Meng Jianzhu, durante una reunión interna de la formación política, informó cadena de televisión oficial CCTV.

La decisión se conoce tras una seguidilla de polémicas detenciones que generaron oposición incluso en el seno del régimen.

El sistema, denominado "reeducación a través del trabajo", que funciona desde 1957, permite sentenciar a delincuentes menores a hasta a cuatro años de confinamiento sin pasar por los tribunales, pero sus detractores afirman que mina el imperio de la ley y es usado frecuentemente contra activistas políticos.

La noticia tuvo inmediato impacto en las organizaciones de Derechos Humanos. Nicholas Bequelin, investigador de Human Rights Watch, señaló que la noticia, de confirmarse, "sería una mejora en derechos humanos sin discusión".

No obstante, Bequeklin se mostró prudente y señaló que aún está por ver si estos campos serán realmente abolidos o simplemente se cambiarán por una fórmula más "suave" y aceptable por la opinión pública.

Una portavoz de Human Rights In China, por su parte, se mostró partidaria de esperar acontecimientos antes de dar por terminado el sistema de detenciones. El final de estos campos de reeducación, conocidos como "laogai" en China, podría ser votado y aprobado en el plenario anual de la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo) del próximo mes de marzo, el mismo en el que se relevará a los actuales jefes de Estado y Gobierno del gobierno.

El pasado año, la periodista estadounidense Melissa Chan, de la cadena panárabe Al Yazira, logró entrar en uno de los "loagai" para rodar un reportaje, y poco después tuvo que dejar el país al no serle renovado el visado, en la primera expulsión contra un periodista extranjero en 14 años en el país.

China tiene 350 campos de trabajo, donde están recluidos 160 mil presos, según Xinhnua, que citó al buró de "reeducación a través de trabajo", dependiente del Ministerio de Justicia.

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