Crisis en Honduras: Argentina y otros siete países de la región rechazan el recuento de votos
A través de un comunicado conjunto, las naciones latinoamericanas ratificaron la validez del triunfo del conservador Nasry Asfura.
Xiomara Castro
El panorama político en Honduras sumó este sábado un nuevo capítulo de tensión internacional, ya que Argentina, junto a un bloque de siete países de la región (Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú y República Dominicana), emitió un enérgico rechazo al decreto sancionado por la presidenta Xiomara Castro, que impone un recuento general de los sufragios de los comicios realizados el pasado 30 de noviembre.
El eje del conflicto radica en la decisión de Castro de ordenar, vía decreto legislativo, el escrutinio "voto por voto" de las casi 20.000 Juntas Receptoras de Votos (JRV). Para el bloque liderado por Argentina, esta medida representa un avance ilegal sobre el Consejo Nacional Electoral (CNE).
"Los países firmantes expresamos nuestro firme rechazo al decreto que ordena un recuento general, desconociendo la autoridad del CNE y afectando la institucionalidad democrática", detalla el documento oficial.
La medida de Castro busca anular de facto la declaratoria del organismo electoral, que ya había proclamado como ganador al candidato conservador Nasry "Tito" Asfura.
Respaldo de la Argentina al mandatario electo en Honduras
A diferencia de la postura del oficialismo hondureño y sus aliados, los ocho países firmantes ratificaron la transparencia del proceso electoral original, el cual contó con el aval de diversos organismos de control.
"Reafirmamos el reconocimiento a la proclama emitida por el poder electoral competente sobre los resultados oficiales que declararon a Nasry Asfura presidente electo de la República de Honduras, tras unas elecciones validadas por misiones de observación internacional", concluye el comunicado.
El triunfo de Asfura, quien cuenta con el respaldo explícito de la administración de Donald Trump, es cuestionado por el gobierno de Castro bajo denuncias de irregularidades. Sin embargo, la reacción en bloque de gran parte de Sudamérica y Centroamérica deja a la mandataria hondureña en una posición de aislamiento diplomático, mientras la incertidumbre sobre quién asumirá el mando el próximo 27 de enero crece hora tras hora.
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