Miles de egipcios vuelven este lunes a exigir la renuncia del presidente Hosni Mubarak, mientras conforman patrullas civiles para evitar la ola de saqueos y Estados Unidos e Israel difieren en torno a la crisis del país de Medio Oriente.
En el séptimo día de protestas, los egipcios volvieron a ganar las calles de El Cairo para exigir la renuncia del régimen político que gobierna Egipto desde 1981, mientras Estados Unidos pide una “transición democrática”.
La secretaria de Estado del presidente Barack Obama, Hilary Clinton, confesó que "Egipto necesita una transición ordenada y pacífica a una democracia real, no falsa, como la de las elecciones que vimos en Irán hace dos años".
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Por su parte, el presidente israelí, Simón Peres, respaldó a Mubarak, al agradecerle su trabajo por “mantener la paz en Medio Oriente” y admitió que el esfuerzo de Tel Aviv se centra en “mantener la estabilidad” en la región.
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"No se trata de quién retiene el poder. Se trata de cómo vamos a responder a las necesidades y quejas legítimas expresadas por el pueblo egipcio y trazar un nuevo camino”, había sostenido previamente Clinton.
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"Siempre hemos tenido y tenemos gran respeto por el presidente Mubarak. No decimos que todo lo que haga sea correcto, pero hizo una cosa por la que le estamos agradecido: mantener la paz en Medio Oriente", se dio por satisfecho Peres.
En tanto que grupos de vecinos armados patrullan las calles de los barrios de El Cairo para evitar saqueos ante la retirada de la policía de estas zonas de clase media convertidas en tierra de nadie.
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