Cientos de presos que se amotinaron ayer en el penal de Neza-Bordo, vecino a Ciudad de México, fueron controlados por la policía y obligados a permanecer desnudos varias horas bajo el frío en el patio de la cárcel.
Imágenes captadas desde el aire mostraron a unos 300 reclusos acostados boca abajo sobre el cemento o hincados mirando hacia la pared, bajo la vigilancia de cientos de agentes a la espera de que finalizara una inspección de las celdas, según las autoridades del penal, reportó la agencia alemana de noticias DPA.
La revuelta comenzó por la tarde del miércoles cuando un grupo de presos se rebeló contra los directivos de la cárcel e intentó fugarse. Los reclusos tomaron como rehenes a más de una decena de custodios.
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La situación quedó controlada unas tres horas más tarde con intervención de cerca de 1.000 policías.
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Según medios locales, las fuerzas de seguridad lanzaron gases lacrimógenos y se escucharon disparos, pero no se reportaron muertos.
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Las primeras informaciones hablan de al menos seis guardiacárceles heridos, uno de ellos con fractura craneoencefálica.
Por la noche, mientras los presos permanecían desnudos en el patio, hubo también tensión afuera de la cárcel, donde se congregaron familiares para reclamar información, informó TV Azteca.
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