EE.UU. y Francia se pelean por el control del aeropuerto de la capital

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Un ministro francés se quejó de que los estadounidenses no dejaron aterrizar a dos aviones galos con ayuda.
Washington, por su parte, aseguró que no quiere "tomar el control" del país, que sufre la peor tragedia de su historia con un saldo provisorio de 200.000 muertos.

EFE
Por EFE

Estados Unidos y Francia protagonizan una pelea diplomática por la ayuda a la devastada Haití, país caribeño en el que los muertos por el terremoto del pasado martes superarían los 140.000 y en el la amenaza de epidemias comienza a ser tan o más acuciante que el rescate de sobrevivientes, a esta altura una tarea difícil y casi sin sentido.


 


El presidente de Haití, René Preval, agradeció a la comunidad internacional por la ayuda que envían a su país, pero pidió que los donadores coordinaran mejor sus esfuerzos y los exhortó a que no peleen entre sí.


 


El aeropuerto de la capital haitiana fue tomado por las fuerzas militares de Estados Unidos y se convirtió en un virtual "cuello de botella" para la ayuda internacional que no deja de llegar. Y los funcionarios estadounidenses dan prioridad al "puente aéreo" que tendieron entre Puerto Príncipe y las bases militares en suelo norteamericano.


 


En un sólo día aterrizaron al aeropuerto de Puerto Príncipe 74 aviones procedentes de varios países, entre ellos, Estados Unidos, Francia y Venezuela, lo que provocó una gran "congestión", reconoció Preval. Este problema se "solucionó" de cuajo por decisión de Washington, que comenzó a derivar los aviones a Santo Domingo, la capital de la vecina República Dominicana.


Los reclamos franceses  -y de otros países- no se hicieron esperar y comenzaron a hacerse públicas las tensiones entre París y Washington.



A su vez, Preval denunció inconvenientes en la coordinación para la distribución de los víveres y medicamentos. "Nos hace falta la ayuda internacional, pero el problema es la coordinación", manifestó el mandatario mientras aumentaban las señales de tensión en el aeropuerto internacional.

"Debemos mantenernos tranquilos para la coordinación y no acusarnos entre nosotros'', dijo Preval, en alusión a la queja que el ministro de Cooperación de Francia, Alain Joyandet, le entregó al embajador de Estados Unidos después de que oficiales norteamericanos, a cargo del aeropuerto de la capital haitiana, le negaron el permiso a dos aviones franceses para aterrizar. Una de las aeronaves llevaba un hospital de campo y la otra debía evacuar a ciudadanos franceses.

Como respuesta al llamado del presidente haitiano y al descontento francés, el embajador norteamericano en Haití, Kenneth Merten, insistió en que están en Puerto Príncipe "para ayudar" y aclaró que no están, de ninguna manera, "tomando el control del país".

El gobierno de Haití "perdió su capacidad de funcionar pero no se derrumbó", aseguró el presidente Preval, al informar que se decidió "establecer provisoriamente la sede de la presidencia y del gobierno en un destacamento de policía para estar cerca de los socios internacionales" en vista de que el palacio presidencial se derrumbó por completo.


 


El terremoto que devastó la capital de Haití y otras ciudades del país caribeño. Es "una catástrofe histórica" y "la peor situación a la que debió hacer frente la ONU", señaló hoy una fuente de la organización.

“Nunca hemos tenido que hacer frente a circunstancias similares. Nos encontramos con un país decapitado, sin estructuras políticas o gubernamentales en las que apoyarnos para llevar a cabo las labores de ayuda y rescate”, dijo Elizabeth Byrs, portavoz de OCHA, la oficina humanitaria de la ONU.

Además, Byrs aseguró que ni siquiera en el "tsunami" que arrasó la isla indonesia de Sumatra y otros países del sudeste asiático en diciembre de 2004 -y que causó más de 300.000 muertos- las circunstancias eran tan negativas.

Esta agencia de la ONU reveló que la enorme destrucción causada por el temblor de más de 7 grados en la escala Richter que asoló Haití el martes pasado no se ciñó sólo a Puerto Príncipe, sino que afectó a otras grandes ciudades al oeste de la capital, especialmente Leogane, donde "entre el 80 y el 90 por ciento de los edificios fueron dañados".

En los cuatro días transcurridos tras el sísmo, 27 equipos de búsqueda trabajaron para rescatar a personas bajo los escombros, con un total de 1.500 miembros y 115 perros especializados, y "pudieron sacar vivas a 58 personas", dijo Byrs.

Algunos rescates milagrosos. Tras ochenta horas sepultada en los escombros de una vivienda, una haitiana fue rescatada con vida y en buen estado de salud por una brigada de peruanos y nicaragüenses.

Los rescatistas fueran atraídos a un callejón sin salida por un hombre que pidió que revisaran su casa, donde no quedaba nadie vivo. Allí una mujer les dijo que en otro edificio cercano salían voces de al menos dos personas.

La brigada rescató primero a una mujer de 58 años de las ruinas de esa casa de cinco pisos, y esta dio la alerta: quedaban entre los cascotes al menos otra mujer y tres muchachas.

Entonces comenzó una búsqueda frenética de Lidovia Pierresainte, de 33 años, una cocinera que vivía con tres jóvenes adolescentes que, a juzgar por su silencio y por los olores que llegaban de sus habitaciones, llevaban ya tres días muertas.



Lidovia se encontraba atrapada de la cintura para abajo por una puerta de acero que con su estructura había amortiguado la caída parcial del techo, pero aparentemente estaba bien, movía las manos y se expresaba con claridad.

Otro rescate cuenta de un joven portugués que se reencontró con su hermano menor y con su padre, a quienes no veía desde que ocurrió el temblor y a los que daba por desaparecidos.

El joven fue localizado gracias a las gestiones del personal de la embajada española, que averiguó que la novia del chico trabajaba como doctora en un hospital de la ciudad. A partir de esa información, se inició una búsqueda por centros médicos y en el tercero de ellos se topó con el portugués, a quien dieron una gran alegría al comunicarle que sus familiares estaban con vida.

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