El Papa rechazó justificar la violencia con la religión

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EFE
Por EFE

  • Benedicto XVI realizó hoy en Asís, la ciudad de san Francisco y de la paz, un "apremiante y afligido" llamamiento para que "callen las armas".

Pidió que cesen “todas las guerras en el mundo" y aseguró que el "Espíritu de Asís" se opone al "abuso de la religión como pretexto para la violencia".

En el mismo lugar donde Juan Pablo II reunió a líderes de todas las confesiones religiosas del mundo en tres ocasiones para implorar la paz, Benedicto XVI manifestó que el auténtico diálogo interreligioso nada tiene que ver con las "tentaciones de indiferentismo religioso".

Cinco años después de que un Papa (Karol Wojtyla) se arrodillara por última vez ante la tumba de San Francisco, Benedicto XVI acudió por vez primera a Asís, para conmemorar el octavo centenario de la conversión del "Poverello" (el Pobrecito) como es conocido Francisco (1182-1226) y recorrer los lugares del joven que abandonó la vida de éxitos y dinero y tomó la opción de los pobres.

"Es un deber para mí lanzar desde aquí un apremiante y afligido llamamiento para que cesen todos los conflictos armados que ensangrientan la tierra, que callen las armas y en todas partes el odio ceda al amor, la ofensa al perdón y la discordia a la unión", afirmó el Papa.

Ante varias decenas de miles de personas, entre ellas el presidente del Gobierno italiano, Romano Prodi, Benedicto XVI agregó que todos los presentes "sentimos a los que lloran, sufre y mueren debido a la guerra y a sus trágicas consecuencias en todas las partes del mundo".

Ratzinger señaló que pensaba particularmente en Tierra Santa, "tan amada por san Francisco", en Irak, Líbano y en todo Oriente Medio.

Subrayó que "por desgracia" las poblaciones de esos países conocen desde hace tiempo "los horrores de los combates, del terrorismo y de la ciega violencia, la ilusión de que la fuerza pueda resolver los conflictos y el rechazo a escuchar las razones de la otra parte y de hacer justicia".

El Papa aseguró que "sólo un diálogo responsable y sincero, apoyado generosamente por la comunidad internacional, podrá poner fin a tanto dolor y devolver vida y dignidad a las personas, instituciones y pueblos".

El Papa llegó a primeras horas de hoy a Asís, a unos 200 kilómetros al norte de Roma, para conmemorar los 800 años de la conversión de Francisco y en una multitudinaria misa resaltó la figura del santo, del que recordó sus primeros 25 años, "en los que sólo buscaba los vanos sueños de la vida terrena" y su conversión, que no fue un gesto de apariencia social, según resaltó.

"Servir a los leprosos, hasta besarlos, no era un gesto de filantropía, sino una verdadera experiencia religiosa fundada en el amor de Dios", resaltó el papa, que destacó la elección que hizo Francisco por los pobres, "en los que veía la cara de Cristo".

Asís con el paso de los años se ha convertido en símbolo de paz. Juan Pablo II convocó en tres ocasiones a esta ciudad a los líderes de las diferentes religiones para invocar la paz. La primera fue en 1986, la segunda en 1993 -en plena guerra de los Balcanes- y la última en enero de 2002, pocos meses después del derribo de las Torres Gemelas de Nueva York.

"El espíritu de Asís se opone a la violencia, al abuso de la religión como pretexto para la violencia. Asís significa que las propias convicciones religiosas y la fidelidad sobre todo a Cristo no se expresan con violencia e intolerancia, sino en el respeto del otro, en el diálogo, en la libertad y en la razón y en el compromiso por la paz y la reconciliación", afirmó el Papa.

Benedicto XVI también apoyo el diálogo interreligioso, pero advirtió para que el "auténtico" diálogo entre religiones no se transforme en "indiferentismo religioso".

Además de visitar la tumba del Santo, Benedicto XVI se reunió también hoy con los franciscanos de Asís, a los que en noviembre de 2005 suprimió la autonomía que gozaban desde 1966 y los puso bajo la autoridad del obispo local, que tiene que aprobar todas las iniciativas que tomen.

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