Estados Unidos condenó "enérgicamente" la revelación de más de 250 mil documentos diplomáticos por parte del portal Wikileaks, al considerar que no sólo perjudica a su seguridad nacional, sino también a las relaciones del país con sus aliados internacionales.
"Condenamos enérgicamente la divulgación no autorizada de los documentos clasificados y de información sensible para la seguridad nacional", informó el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, a través de un comunicado.
Wikileaks reveló ayer 250.000 documentos secretos de las embajadas estadounidenses en el mundo, en lo que se considera la mayor filtración de este tipo en la historia de Estados Unidos y que coloca a Washington en una incómoda situación frente al resto de los países.
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Los archivos fueron entregados por Wikileaks a los diarios El País (España), The Guardian (Reino Unido), Der Spiegel (Alemania) y Le Monde (Francia), que fueron los encargados de hacerlos públicos.
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Entre las principales revelaciones de los datos que mandó investigar el Departamento de Estado -tanto su actual titular, Hillary Clinton, como su antecesora republicana Condoleeza Rice- se encuentran comprometidas definiciones sobre líderes mundiales aliados o enfrentados a Estados Unidos.
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Así, hay cuestionamientos políticos o personales a los primeros ministros británico e italiano, David Cameron y Silvio Berlusconi; a la canciller alemana Angela Merkel; y a los presidentes chino y francés, Hu Jintao y Nicolás Sarkozy.
También son víctimas de los documentos los mandatarios afgano y paquistaní; el titular de la ONU, Ban Ki Moon; el premier turco, Recep Taryp Erdogan; y los presidentes iraní y venezolano, Mahmoud Ahmadineyad y Hugo Chávez, entre otros.
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner también aparecería en aquellos informes, al solicitar la Casa Blanca un informe que determine “la salud mental” de la primera mandataria argentina.
Por estas razones, la Casa Blanca advirtió que las revelaciones "podrían comprometer las conversaciones privadas con gobiernos extranjeros y líderes de la oposición", teniendo así "un profundo impacto, no sólo en los intereses de la política exterior de Estados Unidos, también en los de nuestros aliados y amigos en todo el mundo".
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