En Alameda, el alcalde decidió organizar una lotería para repartir los empleos. Entre los afortunados se encuentra un electricista que ahora trabaja como barrendero.
Alameda es un pueblo español en el que una de cada tres personas está desocupada, por lo que las autoridades locales idearon una estrategia para brindar empleos: la gente puede ganarlos a través de sorteos.
El alcalde de Alameda, Juan Lorenzo Pinera, de Izquierda Unida, parece conocer a la mayoría de las personas que pasan por la plaza del pueblo, ubicado a dos horas al este de Sevilla, en la región de Málaga.
"Todos los hombres que trabajaban en la construcción perdieron sus puestos de trabajo y ahora muchos de ellos ya no cumplen los requisitos para recibir ayuda del gobierno", explica el alcalde según informó BBC Mundo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Por esta razón, se le ocurrió una idea para compartir los empleos vacantes en el ayuntamiento: una lotería de puestos de trabajo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Las personas que están desempleadas – el 34% de una población de 5.600 personas - pueden inscribirse en el sorteo de puestos de trabajo como limpiadores, barrenderos o constructores.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Cada mes, ocho mujeres se seleccionan al azar para limpiar los edificios públicos de la ciudad. Más de 600 mujeres se han inscrito para la lotería de limpieza y muchas de ellas se escabullen en un despacho del ayuntamiento todos los meses para ver al alcalde escoger los afortunados papelitos de una caja de cartón.
Los hombres no pueden inscribirse en la lotería de limpieza. En cambio, 750 de ellos han puesto sus nombres para los cuatro puestos de trabajo de construcción que se sortean cada mes. Sin embargo, desde el verano esta lotería ha sido suspendida porque no hay dinero público para financiar proyectos de construcción.
José Antonio fue una de las tres personas seleccionadas en el último sorteo, quien recibió el trabajo de basurero. Es un electricista calificado, pero estaba desempleado desde hace cinco años.
"Trabajar me hace sentir como un hombre nuevo", dice. "Tengo un hijo pequeño y es bueno poder de mantenerlo, aunque sea sólo por tres meses".
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario