Elección clave en Estados Unidos para el futuro de Obama
De darse una victoria de los republicanos por sobre los demócratas, el margen de acción del presidente Barack Obama se vería limitado, de cara a sus dos últimos años en la Casa Blanca.
Por eso los demócratas han apurado las últimas horas de la campaña para movilizar a estos colectivos, con los sondeos en contra y conscientes de que gobernar dos años con un Congreso controlado totalmente por los republicanos podría depender de tan sólo uno o dos estados.
La llave del control del Senado, la clave de estas legislativas, la tienen diez estados: Colorado, Carolina del Norte, Georgia, Luisiana, Arkansas, Alaska, Kansas, Iowa, Kentucky y Nuevo Hampshire.
Las encuestas dan por seguro el triunfo republicano en Virginia Occidental, Montana, y Dakota del sur, donde la retirada de los senadores demócratas ha abierto el paso a la oposición.
Este mismo martes habrán cerrado los centros electorales de ocho de los diez estados clave en la batalla por el Senado, de manera que si uno de los partidos alcanza la mayoría en estas votaciones los resultados se conocerían esta noche.
Estados Unidos, con 9,8 millones de kilómetros cuadrados que abarcan seis zonas horarias, vota escalonadamente desde la apertura de los primeros centros electorales a las 6.00 en la costa este hasta los últimos cierres en California y Alaska.
Si la llave del Senado recae en Luisiana o Georgia, el control de la Cámara Alta podría ser una incógnita hasta principios del año que viene, porque las reglas de ambos estados exigen una segunda vuelta que se celebrará el 6 de diciembre y el 6 de enero respectivamente.
Además, el candidato independiente por Kansas Greg Orman todavía no ha dicho si votará con los republicanos o con los demócratas si vence y Alaska, el último estado en cerrar sus centros, tiene un historial de lentos recuentos de voto.
En 2008, el resultado definitivo de la batalla por el Senado no se conoció hasta dos semanas después del día de las elecciones.
El líder de la minoría republicana, Mitch McConell, pasará a liderar la Cámara Alta si su partido se hace con el Senado y él consigue la reelección en Kentucky. Ya ha prometido desmantelar el legado legislativo de Obama en cuanto tome el mando.
Sin embargo, la mayoría de las leyes requieren 60 votos (la mayoría en el Senado sólo 51), y el presidente tiene el poder de veto.
Aunque los republicanos no podrán revertir la acción legislativa de seis años de Presidencia Obama, si toman el control absoluto del Congreso impedirán al mandatario sacar adelante algunas de sus grandes promesas electorales aún por materializar.
Con excepción de la ley para transformar el sistema de salud, aprobada cuando los demócratas aún controlaban las dos cámaras del Congreso, Obama no ha podido llevar a cabo otras de sus medidas prioritarias, como la reforma migratoria, el cierre de la cárcel de Guantánamo o el aumento del salario mínimo.
Obama ha tenido una relación difícil con el Legislativo desde que en 2010 su partido perdió la Cámara de Representantes, de manera que Estados Unidos llega a las elecciones de hoy con el Congreso más dividido de su historia y uno de los menos productivos.
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