Correa y el Papa tuvieron un encuentro muy informal

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El presidente de Ecuador visitó al Sumo Pontífice en el Vaticano y no pudo evitar tener el trato afectivo y coloquial que caracteriza a Latinoamérica.

Para que quede claro, el encuentro entre el Papa Francisco y el presidente de Ecuador, Rafael Correa, fue "en un clima de cordialidad", según remarcaron portavoces del Vaticano tras la audiencia privada que mantuvo el jefe de Estado con el Sumo Pontífice.

Sin embargo, los modismos latinoamericanos pudieron más y el estilo de la visita marcó una nueva salida de protocolo para Jorge Bergoglio, quien recibió con un abrazo al presidente ecuatoriano. "Qué gusto verle otra vez, ¿cómo está su madre?", fue lo primero que Francisco le dijo al mandatario el viernes pasado, cuando lo recibió en la sala del Tronetto.

Tras unas cuantas fotos protocolares, el Sumo Pontífice y el presidente mantuvieron una conversación a solas por más de 20 minutos. Pero antes de quedar fuera del alcance de las cámaras, Correa incurrió en la primera "argentinada".

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"Utilizo estos términos, Santo Padre, informales, ¿quién iba a decir que un boludo como yo iba a estar aquí?", expresó Correa con humor al usar una de las muletillas más comunes en la Argentina. La segunda "caída" en gracia del mandatario fue en medio de las presentaciones de su comitiva, quienes saludaron al Papa Francisco y pidieron bendiciones para sus familias.

"No la tiene que confesar, sino hacer un exorcismo, porque es mi asistente personal, pero es una dictadora. Me maltrata", expresó Correa cuando una mujer menuda y vestida de gris llegó hasta Francisco y lo saludó. "Santidad, una bendición para mí y mi familia", repitió la mujer, a lo que el Sumo Pontífice accedió de buena gana, pero previo aclarar que "no maltrate" al presidente ecuatoriano.

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