Misión y reforma, la impronta jesuita de Francisco

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Con Jorge Bergoglio, por primera vez un miembro de la Compañía de Jesús se convierte en Papa. El legado de San Ignacio y el rol de su congregación en la Iglesia.

El papa Francisco es el primer papa de la Compañía de Jesús (Jesuitas), orden religiosa masculina con vocación misionera y pedagógica cultural y científica, que tuvo un papel fundamental en la Contra Reforma y en la expansión de la Iglesia en Latinoamérica, África y Asia.

Fue fundada en 1539 en Roma por Ignacio de Loyola, un ex soldado de familia noble vasca que encontró la fe tras ser herido durante una batalla en Pamplona en 1521, y aprobada por la Santa Sede en 1540, a raíz de la bula del Papa Paulo III "Regimini Militantes Ecclesiae".

Tiempo después, mirando hacia su juventud, Ignacio dijo de sí mismo: "Fui un hombre dedicado a la vanidad del mundo, para quien el mayor placer eran las artes marciales, con el vano deseo de adquirir celebridad".

Los jesuitas tiene una estructura de tipo casi militar (obediencia absoluta), una misión clara (a mayor gloria de Dios) y una total despreocupación por los éxitos mundanos (deseos vano).

Con el lema latino "Ad maiorem Dei gloriam" (A la mayor gloria de Dios), la orden se propone difundir la fe católica a través de las misiones, el apostolado, la enseñanza y la ciencia.

Según sus normas, trabajan por la evangelización del mundo, en defensa de la fe y la promoción de la justicia, en permanente diálogo cultural e interreligioso, y el motor de la compañía es profundizar en los estudios humanísticos y científicos para entregarlos en las escuelas y colegios.

Desde sus inicios, los jesuitas dirigieron los centros de educación superior más importantes de Europa y prestaron servicios en países donde la religión católica era perseguida o prohibida. Especialmente importante fue la labor emprendida por San Francisco Javier en su tarea misionera de conversión en la India, Japón —hacia donde partió en 1549, cuando aún no había llegado ningún europeo— y China.

La Compañía de Jesús tuvo un papel decisivo durante la Contra Reforma
, la reacción de la Iglesia a la reforma del protestante Lutero, y relevante fue su papel en el transcurso del Concilio de Trento, entre 1545 y 1563, en el que destacó la participación de los teólogos jesuitas Salmerón y Laínez.

Los jesuitas, además, de los tres votos de los religiosos -pobreza, castidad y obediencia- profesan un cuarto, el de obediencia al Papa, al que se unen así de una forma especial.

A lo largo de los más de 400 años de historia, la Compañía de Jesús sufrió diversos avatares, por las sospechas que despertaban algunas de sus actividades, como por ejemplo, las misiones en las Reducciones del Paraguay, una especie de comunidades agrícolas que los jesuitas desarrollaron con los guaraníes en los siglos XVII y XVIII.

Los jesuitas tuvieron problemas con la Inquisición; fueron expulsados de Portugal (1559), de Francia (1764) y de todos los dominios del Rey de España Carlos III en 1767.

En 1773, la Compañía de Jesús fue suprimida por un edicto promulgado por el Papa Clemente XIV y restituida en todo el mundo en 1814 por el Papa Pío VII.

Presente en 127 países, la Compañía de Jesús está dividida en 91 provincias, agrupadas a su vez en diez "Asistencias", de las cuales la más numerosa es la de Asia Meridional, con 4.081 jesuitas, el 20,9 % del total, según datos de la Compañía de 2007.

En cuanto a las provincias, las más numerosas son las de Italia y la de Castilla (España), y por países, Estados Unidos e India son los que cuentan con mayor número de jesuitas.

En total, la Compañía de Jesús la integran 19.126 jesuitas, según el último censo de 2007, por lo que es la orden religiosa masculina de la Iglesia Católica con el mayor numero de miembros. En España hay un total de 1.534 jesuitas.

Los jesuitas en la Argentina

Los primeros miembros de la orden en llegar a la Argentina lo hicieron en 1585, a Santiago del Estero. De fuerte con los pobladores originarios, fue expulsada del territorio en el siglo XVIII y hacia mediados del siglo XIX recibió un decreto que los obligaba a la secularización. Sin embargo, su trabajo quedó afianzado en Córdoba, donde fundaron la primera universidad.

Su trabajo educativo en el país se evidencia en la creación de números colegios, además de contar con universidad propia.

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