Nadie está preparado para que su jefe sea Papa
Tas el anuncio de la renuncia de Benedicto XVI y antes del inicio del cónclave en el Vaticano, alrededor del mundo se dispararon las conjeturas e hipótesis sobre el rumbo que tomaría la Iglesia en adelante y cual sería el perfil que debía tener su nueva cabeza; a pesar de los insignes esfuerzos del papa Benedicto, la institución atravesaba una crisis profunda que boicoteaba su propio funcionamiento. Hoy a la distancia creo que el hecho que Bergoglio hubiera cambiado dos veces la fecha del vuelo, anticipando entonces su partida para el martes 26 de febrero, no fue casual.

Por Federico Wals
Aunque nadie está preparado para que su 'jefe' se convierta en Papa, existía cierta intuición entre quienes lo conocíamos y a la vez "escuchábamos" el modelo de Iglesia que los católicos alredor del mundo pedían.
Desde esta lógica, Bergoglio era candidato: su sencillez, su humildad, su calidez humana y su evangélica visión de la Iglesia como una familia que recibe con los brazos abiertos, marcaron y marcan su pontificado.
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