Horas antes del balotaje en Brasil agredieron a una legisladora de Lula da Silva

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ara Pimentel, militante del PT, fue alcanzada en el rostro por objetos lanzados contra un carro de sonido; su equipo exige investigación y responsabilidades.

La concejala Iara Pimentel (PT-MG) sufrió una agresión la noche del sábado, horas antes del balotaje presidencial en Brasil, mientras permanecía en un carro de sonido sobre la Avenida Sanitária, en Minas Gerais. Un grupo de manifestantes arrojó botellas de vidrio, ladrillos y otros elementos contra quienes ocupaban el vehículo. Uno de esos proyectiles impactó el rostro de la parlamentaria, quien requirió asistencia del Servicio de Atención Móvil de Urgencia (Samu). El diputado federal Paulo Guedes (PT-MG), presente en la movilización, también quedó entre los blancos de los objetos lanzados contra el grupo.

Grabaciones difundidas en redes sociales muestran a manifestantes con camisetas de la selección brasileña arrojando elementos hacia el trío eléctrico. En otra filmación, Pimentel aparece inconsciente, con una herida cerca del ojo. De fondo, un hombre sin identificarse repudia las agresiones y sostiene que se convocará a las fuerzas de seguridad. En un registro adicional, la concejala yace en una camilla mientras la introducen en una ambulancia.

Mediante un comunicado, el equipo de Pimentel confirmó que la concejala y otras personas resultaron víctimas de los ataques. Según el texto, la trasladaron a un hospital, donde le practican exámenes y permanece bajo observación. El equipo reclamó además una investigación del episodio y la responsabilización de los implicados.

"Resulta inadmisible que se agreda a personas por expresar sus posiciones políticas. Ninguna divergencia justifica la violencia. La democracia presupone libertad de manifestación, respeto a las diferencias y el derecho a participar de la vida política sin miedo a amenazas ni agresiones", afirma la nota.

El comunicado sostiene asimismo que el caso exige una averiguación rigurosa y que la violencia política no puede tratarse como algo cotidiano ni tolerarse en el debate público. Al cierre, la concejala expresó solidaridad con las demás personas afectadas y agradeció los mensajes de apoyo.

"Pensar distinto es un derecho. La violencia política amenaza la democracia. Ninguna divergencia puede justificar agresiones ni poner vidas en riesgo", concluye el texto.

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