Las elecciones de este domingo renovarán los órganos ejecutivos y legislativos locales de casi todo Brasil. El oficialismo corre el riesgo de riesgo de sufrir derrotas en ciudades importantes.
Más de 138,5 millones de brasileños acudirán a las urnas este domingo para elegir a nuevos alcaldes y concejales de unos 5.500 municipios, en lo que será la primera prueba electoral que enfrentará la presidenta Dilma Rousseff, casi dos años después de asumir el gobierno.
Pese a que la mandataria disfruta de un índice de aprobación del 77 por ciento y de la enorme popularidad de su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva, el gobernante Partido de los Trabajadores (PT) llega a los comicios con riesgo de sufrir derrotas en ciudades importantes, entre ellas la crucial San Pablo.
Tres de los principales dirigentes del partido oficialista -el ex ministro del Gabinete Civil, José Dirceu; el ex presidente del PT, José Genoíno, y el ex tesorero de la agrupación, Delubio Soares- empezaron a ser juzgados esta semana, y ya fueron condenados por cargos de corrupción activa por tres de los diez magistrados del Supremo Tribunal Federal (STF).
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Los comicios en Brasil se realizan a través de las llamadas "urnas electrónicas", que son ordenadores que permiten que los resultados sean conocidos pocas horas después del término del proceso de votación.
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Este año, el Tribunal Superior Electoral (TSE) amplió el uso del sistema de identificación de electores a través de sus datos biométricos, que será utilizado en 295 municipios, donde viven más de 7,5 millones de electores.
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