La Haya le ordenó a Japón que suspenda la caza de ballenas en la Antártida
La Corte Internacional de Justicia (CIJ) dijo que los permisos extendidos por este país no se ajustan a los "fines científicos" exigidos por la legislación internacional.
"La medida no es razonable en relación a la consecución de los objetivos", concluyeron los jueces en su fallo.
El portavoz de la delegación japonesa, Nori Shikati, dijo que aunque Japón está "decepcionado y lamenta" el fallo, " lo acepta porque tiene la obligación de cumplirlo, porque es vinculante".
Sin embargo, no especificó en qué pasos concretos por parte de Tokio se traducirá el fallo, "porque tenemos que estudiar el largo fallo antes de determinar acciones concretas".
"Celebramos este fallo de la Corte, que confirma lo que Greenpeace viene denunciando desde hace décadas: la caza de ballenas es ilegal, y no tiene nada de científica", afirmó, en tanto, Milko Schvartzman, coordinador de la Campaña de Océanos de Greenpeace.
"Es un día muy especial para el futuro de las ballenas; necesitamos terminar con la caza comercial, así podemos poner el foco en otras graves problemáticas ambientales que afectan a las ballenas y los océanos, como la sobrepesca, la contaminación y el cambio climático", expresó Schvartzman.
Tokio ha mantenido que su programa de caza de ballenas perseguía, entre otros fines, un control permanente del ecosistema y de la población de esos cetáceos.
Australia, que demandó a Japón ante la CIJ en mayo de 2010, sostenía que las capturas niponas perseguían fines comerciales pero los jueces se limitaron a determinar que esos objetivos "no son científicos", como exige la legislación internacional, sin precisar de qué tipo se trata.
Tokio abandonó la caza de ballenas en 1986 por una moratoria internacional, pero la retomó posteriormente bajo un programa con fines científicos (JARPA) autorizado por la comisión ballenera, a pesar del escepticismo de muchas asociaciones y países.
Australia basó su demanda en la Convención Internacional para la Reglamentación de la Caza de Ballena, firmada para promover la conservación de estos mamíferos y desarrollar la industria ballenera de manera sostenible.
Para las autoridades australianas, Japón transgrede específicamente su obligación de cumplir el mandato de la moratoria total de la caza con fines comerciales que entró en vigor en 1986.
Durante las audiencias orales, que se celebraron entre junio y julio de 2013, Australia también criticó que el programa de investigación japonés tenga un carácter indefinido, basándose tan sólo en "el control de los cambios en el ecosistema antártico".
La decisión de la CIJ, que es vinculante y que las partes ya se han comprometido a cumplir, tiene especial importancia porque además de solucionar la disputa entre las partes crea un precedente que servirá como marco jurídico para la interpretación de la ICRW.
La demanda de carne de ballena en Japón ha descendido drásticamente entre 1962 y 2009, y el número de toneladas para consumo ha pasado de 230.000 a 4.200 en ese periodo.
El Fondo Internacional para el Bienestar Animal (IFAW, por su sigla en inglés) se congratuló este lunes por el fallo de la CIJ y uno de los directivos de esa ONG, Patrick Ramage, instó a "Japón, Noruega e Islandia, los tres países que aún cazan ballenas con propósitos comerciales, a aceptar que ello no puede ocurrir en el siglo XXI y a que cumplan la sentencia".
"El mercado de la carne de ballena en esos tres países está en caída libre. Ha llegado el momento para que se unan al resto de la comunidad internacional y (los tres) abandonen una industria obsoleta y poco rentable", agregó Ramage en un comunicado.
Temas
Las Más Leídas






Dejá tu comentario