La nueva integrante de la NASA ladra y camina en cuatro patas

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*Es una Golden Retriever llamada Aries, y fue incorporada al staff de la NASA por un ingeniero que trabaja en el proyecto de cohetes y cápsulas que llevarán a los astronautas de regreso a la Luna.
*Concurre diariamente a la institución y es entrenada como perro guía para ciegos, pero no formará parte de nnguna misión espacial.

Mientras todos los berlineses idolatran al oso polar Knut, en la NASA tienen a su mascota preferida deambulando por sus instalaciones diariamente. Se trata de Aries, una adorable perra Golden Retriever cuyo zodiacal nombre se lo debe a las siglas de un proyecto de investigación sobre aeronaves: Airborne Research Integrated Experiments System (ARIES).

Aries concurre a trabajar todos los días al Centro de Investigación Langley en Hampton, Virginia, como parte del programa de “Perros Lazarillos para Ciegos”. Su instructor es Evan J. Horowitz, un ingeniero en construcciones que trabaja en el proyecto de cohetes y cápsulas que llevarán a los astronautas de regreso a la Luna.


 


Después de un año, Aries retornará a Michigan para completar su entrenamiento como perro guía y luego irá a su hogar permanente.    

Esta mascota es el tercer perro lazarillo de Horowitz, pero el primero desde que llegó al Centro Langley de la NASA hace dos años. El ingeniero puso su nombre en una lista de espera para Perros Guías de Ciegos en Rochester, Michigan, hace 18 meses. Durante ese tiempo, se aseguró que se le permitiría traer un cachorro para trabajar en el centro de investigación aeroespacial del gobierno. Y así fue.



Para tranquilidad de los amantes de los perros, Aries no formará parte de ningún proyecto aeronáutico que la lleve a un viaje espacial y, menos aún, con un final similar al de la tristemente recordada y pionera perra Laika. El objetivo del entrenamiento en la NASA tampoco es convertirla en una científica en cohetes, sino en una perra bien socializada que entienda las órdenes básicas.



El instructor dice que se supone que él debe andar en el trabajo con la perra al lado como si ella no estuviera ahí, pero eso no es fácil, considerando que llama la atención. "Ella es adorable, es todo amor, es muy divertida. Consigue que me encuentre con la gente… porque precisamente es un imán para la socialización”, afirmó con orgullo Horowitz.



Todos los empleados han respondido bien y se han acostumbrado a la presencia de Aries en la NASA. Incluso ayudan a Horowitz en su entrenamiento, la cuidan y han aprendido a respetar el pañuelo bandana que utiliza cuando ella está “trabajando”. Después de un año, Aries retornará a Michigan para completar su entrenamiento como perro guía y luego irá a su hogar permanente.

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