Cecilia Giménez le imprimió su estilo personal al mural de la Iglesia del Santuario de Misericordia en Zaragoza, España.
Cecilia Giménez, la mujer que restauró con resultados catastróficos el Ecce Homo en la Iglesia del Santuario de Misericordia en Zaragoza, pidió esta semana que sean reconocidos sus derechos como autora de la obra.
Giménez argumentó que el párroco de la iglesia cobra un euro de entrada a los turistas que quieran ingresar al templo a ver la intervención artística en el Ecce Homo, por lo que a ella le corresponde una paga por su trabajo, informó el sitio La Voz Libre.
La iglesia donde se encuentra la mentada obra de Giménez, un fresco del siglo XIX que muestra la cara de Cristo, pertenece a la Fundación Hospital Sancti Spiritus, que desde el sábado pasado cobra entrada a los turistas que se quieran sacar una foto con la imagen.
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Es que el gesto del párroco de poner una urna a la entrada del templo para que los visitantes dejaran su contribución espontánea no tuvo efecto. "De 20 personas que entraban, solo echaba una, así que han decidido poner entrada", explicó al sitio español José María Aznar, uno de los responsables de la iglesia.
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Como el templo está percibiendo una entrada económica por la obra de Giménez, la mujer de 81 años puso el reclamo en manos de sus abogados. Al parecer, mientras la restauración se convirtió en algo bueno para el templo a nivel publicitario, la mujer sufre porque su repentina fama no le permite hacer su vida normal y ya casi no sale de su casa.
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