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Por EFE
A pesar de las suspicacias que despertó la visita de Ahmadinejad en los sectores conservadores de Estados Unidos, el propio presidente Barack Obama le pidió a Lula que utilice su relación privilegiada con el líder iraní para presionarlo y que renuncie a sus supuestas aspiraciones nucleares con fines militares.
Además, Estados Unidos quiere que el gobernante brasileño interceda por tres ciudadanos de su país arrestados en Irán el pasado julio bajo acusaciones de espionaje.
Al margen de la cuestión nuclear, la visita también tendrá un fuerte componente comercial, puesto que Ahmadinejad estará acompañado de una comitiva de cerca de 200 empresarios que celebrarán un encuentro con directivos de firmas brasileñas de los sectores de petróleo, minería, agricultura y bienes de capital.
La clausura del encuentro será presidida por ambos mandatarios, después de su reunión de trabajo y de la recepción que realizarán el presidente del Senado, José Sarney, y el de la Cámara de Diputados, Michel Temer, en honor del dirigente iraní.
También será discutida la supresión recíproca de visados, lo que incluiría a los brasileños en un reducido club de ciudadanos con derecho de cruzar la frontera iraní sólo con el pasaporte y dará más facilidades en Brasil a los iraníes que, por ejemplo, a los estadounidenses, quienes son obligados a pedir un visado.
La gira suramericana de Ahmadinejad estuvo marcada además por protestas en Brasil y Colombia de las comunidades judía, gay y otros movimientos sociales por su negación del Holocausto y las reiteradas amenazas a Israel, la falta de libertades en Irán y lo que algunos consideran como injerencia de Teherán en América Latina.
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