Murió Leona Helmsley, la reina del mal dueña del Empire State

Mundo

EFE
Por EFE

  • La empresaria tenía 87 años y falleció de un paro cardíaco.
  • Estuvo presa por evasión y trataba mal a sus empleados.

Leona Helmsley, la propietaria de una cadena de hoteles de ese nombre en Nueva York que fue a la cárcel por evadir impuestos, falleció a los 87 años, informó ayer su portavoz.

Helmsley, conocida como “la reina de la maldad” y con fama de mujer implacable en los negocios, murió a consecuencia de un paro cardíaco en su residencia veraniega en la localidad de Greenwich, en el vecino estado de Connecticut, indicó su portavoz a la prensa neoyorquina.

La fallecida, que trataba con dureza a sus empleados y familiares, estuvo casada con Harry Helmsley, poseedor de una gran fortuna inmobiliaria valorada en más de 5.000 millones de dólares que incluía, además de una cadena hotelera de lujo en Manhattan y Sarasota (Florida), la gestión del emblemático edificio Empire State de la Gran Manzana.

En 1989 fue juzgada por un caso de evasión de impuestos, en el que sus agraviados empleados testificaron y en el que salió a relucir la famosa frase adjudicada a Leona Helmsley relativa al pago de impuestos.

"Nosotros no pagamos impuestos. Sólo los pequeños los pagan", fue la frase atribuida por una asistenta doméstica a la multimillonaria, que aunque luego negó haberla pronunciado, ha permanecido en la sociedad estadounidense como un reflejo de la falta de compromiso de algunos de sus más enriquecidos componentes.

Acusada de evasión fiscal y de múltiples cargos relacionados con ese fraude a las arcas estadounidenses, la multimillonaria fue condenada a 16 años de prisión, pero cumplió únicamente 18 meses durante 1993 y 1994.

Leona Helmsley, que en 1997 a la muerte de su esposo heredó toda su fortuna, se vio implicada de nuevo en un caso judicial en 2002, cuando fue denunciada y demandada por un antiguo empleado que la acusó de haberle despedido por ser homosexual.

Aunque un jurado la condenó a pagar a ese ex empleado 11 millones de dólares como daños y perjuicios, un juez redujo la pena a algo más de medio millón de dólares.

Dejá tu comentario