Rusia: expedición llega al fondo marino del Polo Norte con objetivos científicos y políticos

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EFE
Por EFE
Los batiscafos rusos Mir-1 y Mir-2, pequeño vehículo sumergible especialmente diseñado para llegar a grandes profundidades bajo el océano, cada uno con tres ocupantes a bordo, se posaron hoy en el fondo marino del Océano Glacial Artico bajo el Polo Norte, donde depositaron una bandera rusa.

Rusia posó hoy dos batiscafos tripulados justo debajo del Polo Norte, acto sin precedentes en la investigación del ártico y que también tiene el objetivo político de reclamar derechos en esa vasta región polar rica en hidrocarburos.

El batiscafo Mir-1 tocó fondo a 4.261 metros, después de casi tres horas de inmersión en el punto de coordenadas 90 grados latitud norte.

En el sumergible, al mando del piloto Anatoli Sagalévich, viajó Artur Chilingárov, vicepresidente de la Duma o Cámara Baja del Parlamento ruso y reconocido especialista en expediciones árticas y antárticas, y el diputado Vladímir Gruzdev.

"Nos posamos suavemente. El suelo es de color amarillento y no se ven habitantes de las profundidades marinas", dijo Chilingárov.

La tripulación del Mir-2 la completaban el ruso Yevgueni Cherniáyev , el científico australiano Michael Mcdowell y el millonario sueco Friedrick Pausen, quien pagó tres millones de dólares por participar en la aventura.

Inmediatamente tras el descenso, la tripulación del Mir-1 depositó en el lecho marino una bandera rusa de un metro de altura hecha de titanio, y resistente a la corrosión, una cápsula con un mensaje y una placa conmemorativa del suceso.

El regreso a la superficie deberá ser más lento que la inmersión a fin de superar los efectos de la descompresión tanto en los instrumentos y equipos como también el organismo de los tripulantes, que deberán de pasar algún tiempo aislados en una cámara especial.

Los batiscafos Mir-1 y Mir-2 son famosos porque fueron fletados el director de cine James Cameron para el rodaje en 1995 de su famoso "Titanic", galardonado con 11 premios Oscar.

Además, estos aparatos fueron usados infructuosamente, en los intentos de rescatar los 118 tripulantes del submarino nuclear ruso "Kursk", hundido en el Ártico en agosto de 2000.

Además de realizar investigaciones científicas, la expedición rusa busca pruebas geológicas para demostrar que el lecho marino de una vasta zona del Polo Norte pertenece a Rusia.

La zona sobre la que reclama derechos tiene una superficie de 1,2 millones de kilómetros cuadrados, en donde se cree que se encuentra una cuarta parte de las reservas mundiales de hidrocarburos.

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