La mujer acude al pomposo sitio llorando. Cuando November le pregunta si tiene granos en sus genitales, ella dice "si". Seguidamente comienza la "sanación".
El Pastor November se quita el zapato y se lo da a la "paciente". Ella se lo pone entre las piernas y cae desvanecida.
Se encargó además a la mujer a poner el zapato entre los muslos, lo más cerca posible de su vagina como sea posible. La mujer coloca el zapato y cayó al suelo. Minutos después la llevan al baño para que se revise. Al regresar junto a November, le cuenta que sus granos "milagrosamente" se habían ido.
La mujer confesó que no había estado durmiendo con su marido desde hace algún tiempo. Tras el testimonio, el pastor la instó a regresar a su casa.
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