Terminó la tregua y Ucrania advirtió que relanza la ofensiva militar contra las milicias
Así fue anunciado esta medianoche por el presidente ucraniano, Petro Poroshenko. "Vamos a atacar y vamos a liberar nuestra tierra", expresó en su mensaje.
Pese a estas presiones internas, horas antes del fin del cese de fuego, Poroshenko y Putin parecían haber llegado a un acuerdo preliminar para extender la tregua, pese a que nunca llegó a estar claro el compromiso de las milicias separatistas pro rusas.
Por segunda vez en 24 horas, Poroshenko, Putin y sus pares de Alemania y Francia, Angela Merkel y Francois Hollande, mantuvieron este lunes una larga conversación telefónica para intentar mantener viva la tregua que mantienen Kiev y las autoridades separatistas de Donetsk y Lugansk desde hace más de una semana.
Durante la conversación, Putin se mostró dispuesto a incluir a las fuerzas de seguridad ucranianas en el traspaso del control de los puestos fronterizos que actualmente controlan las milicias separatistas pro rusas, las mismas que tomaron el control de los gobiernos de Donetsk y Luganks hace más de dos meses.
La propuesta, detallada por el canciller ruso, Serguei Lavrov, a la agencia de noticias rusa Itar Tass, permitiría a los guardias fronterizos ucranianos participar, desde el lado ruso y en calidad de observadores, en la vigilancia de los tramos de la frontera que hoy están controlados, desde el lado ucraniano, por las milicias pro rusas.
Eso sí, la condición de Putin para alcanzar esta cooperación es que se mantenga el alto del fuego en Donetsk y Lugansk y que la Organización para la Seguridad y la Cooperación Europea (OSCE) también participe de la vigilancia fronteriza.
De esta manera, el presidente ruso intentó contrarrestar las continuas denuncias de las potencias occidentales y de Kiev sobre su presunto apoyo a los separatistas pro rusos, a través del contrabando de armas y el traspaso clandestino de combatientes a lo largo de la frontera compartida con Donetsk y Lugansk.
Moscú aceptó por primera vez la cooperación con el nuevo gobierno de Ucrania, luego de que las potencias europeas amenazaran con imponerle una tercera tanda de sanciones económicas.
Mientras las potencias europeas demandan que Moscú desarme a las milicias separatistas de Donetsk y Lugansk, Putin reclama, casi diariamente, extender la tregua para abrir negociaciones que incluyan "a todos los actores del conflicto". Porque pese al teórico alto el fuego que regía desde hace 10 días, los dos bandos continuaron lanzando ataques y enfrentándose.
En las últimas horas, las milicias separatistas tomaron una base de defensa antiaérea del Ejercito ucraniano en la ciudad de Donetsk, donde se hicieron con un sistema móvil de lanzamisiles tierra-aire Buk, capaz de derribar todo tipo de aeronaves, según informó este lunes el vocero del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de Ucrania, Andrei Lisenko.
Además, el conflicto armado se cobró este lunes la vida de otro periodista, el camarógrafo del Canal Uno de la televisión rusa Anatoli Klian, quien recibió un disparo en el abdomen cuando grababa cerca de un cuartel del Ejército en la ciudad de Donetsk, informó la propia emisora.
Klian, de 68 años, acompañaba a un grupo de madres que había llegado a la unidad militar para pedir a los oficiales que dejaran a sus hijos, conscriptos del Ejército, abandonar el cuartel, agregó el canal.
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