La crisis financiera provocó hasta la fecha pérdidas mundiales por unos 2.700 millones de dólares, según el informe bianual de estabilidad financiera publicado hoy en Londres por el Banco de Inglaterra.
Gobiernos de todo el mundo gastaron más de 1.165 millones de dólares para ayudar a los bancos afectados, añade el documento.
En este contexto, el Banco de Inglaterra se mostró a favor de revisar la gestión internacional de la crisis y limitar las operaciones de negocio arriesgadas.
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A fin de evitar que se repita la situación, los bancos deben asegurarse suficientes fondos para sobrevivir sin necesidad de ayuda en próximas recesiones.
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