Diego Schwartzman, por dentro: su 2017, el descenso en la Davis y lo "malo" de ser un tenista de elite

Por: Pablo Rodríguez Denis
15 de diciembre de 2017

Subió 26 puestos, fue cuartofinalista del US Open y logró meterse definitivamente en la elite del tenis mundial, algo para lo que había estado trabajando durante mucho tiempo. Diego Schwartzman cerró así un 2017 casi redondo, aunque su techo, todavía, parece estar muy lejos.

El tenista porteño comenzó su pretemporada tras un merecido descanso y atendió a minutouno.com durante un evento patrocinado por Voltarén, una de las marcas que confió en él y lo convirtió en su cara visible.

"El descanso estuvo muy bien, fueron dos semanas y media, que para un tenista es bastante. Por los compromisos y las cosas que tuve tampoco pude descansar completamente y se pasó muy rápido", comienza la charla el porteño, mientras Juan Ignacio Chela, su entrenador hace un año y medio y figura clave en su vertiginoso crecimiento, le hace chistes a los gritos y desde lejos en otra de las mesas del Racket Club.

Precisamente sobre ese crecimiento, el ahora 26º del ranking ATP puntualizó: "Los años te van ayudando a mejorar y a saber qué hacer adentro de la cancha. Con los años vas sumando un montón de consejos, aprendizajes que te da el tenis y la vida en general que te hacen ser mucho mejor en todo sentido".

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Pese a que 2017 fue sin dudas el mejor año de su carrera como profesional, el tenista dejó bien en claro cuál fue el "lunar" dentro de una temporada que jamás olvidará.

"Ganar un título hubiera sido la frutilla del postre. Pude ser muy regular en todos los torneos, pero no logré tener el título que quería. Llegué a muchos cuartos y semis y creo que todavía puedo hacerlo mucho mejor en ese tipo de partidos. Tengo que seguir mejorando en eso", admitió con franqueza.

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Los esfuerzos realizados, el sacrificio de su familia para ayudarlo llegar y los "palos" que tuvo que sortear para llegar a donde también formaron parte de la charla. Además, la intimidad de lo que significa estar en la elite del tenis, el grupo selecto del que sólo forman parte algunos "privilegiados" y lo que esa responsabilidad implica para un Schwartzman acostumbrado a lo familiar, lo cotidiano, lo de todos los días.

"Sería un poco hipócrita decir algo malo de ser un tenista profesional. Pero hay un montón de cosas que tenés que empezar a dejar de lado cuando te vas haciendo un poco más conocido y la gente te empieza a reconocer. Hay que tener cuidado de un montón de cosas", explicó.

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Y continuó: "Ir a ver a mis amigos y no pelearme con el equipo rival. Estás mucho más expuesto y la gente se lo puede llegar a tomar a mal. Hay que medir mucho más las cosas, tener mucho más cuidado en general a la hora de querer divertirte. Uno a veces quiere tratar de dar el ejemplo de cómo se debe comportar alguien y a veces no está tan bien".

Sería un poco hipócrita decir algo malo de ser un tenista profesional

Desde el 10 de febrero, el Peque será uno de los grandes animadores del Argentina Open, torneo al que por primera vez llegará como uno de los grandes favoritos. "Es cierto que ahora puede haber un poco más de expectativa puesta en mí. El primer partido suele ser muy importante, ahí juega mucho la cabeza porque no terminás de soltarte. Quizás hay que tratar de zafar esas rondas para soltarse y empezar a disfrutar y jugar con la gente", opinó.

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Finalmente, como no podía ser de otra manera, Schwartzman se refirió a otro momento agridulce de su 2017, el descenso de Argentina en la Copa Davis, un equipo que a él le tocó liderar en, quizás, el momento menos deseado.

"Obviamente que el descenso después de tanto tiempo y después de ganar la Copa no es nada bueno. En cuanto a la gente y a cómo lo tomamos nosotros hubiese sido lindo seguir en el Grupo Mundial. Pero tiene que ser un aprendizaje, aprender para mejorar. Nosotros, la dirigencia y todos en general", concluye con madurez.

Y consultado sobre su posible presencia en abril, cuando Argentina se mida ante Chile o Ecuador en el primer paso del camino al Ascenso, Diego Schwartzman deja bien en claro su compromiso y su entereza como profesional: "Siempre voy a estar disponible para la Davis. Me encanta jugar, cada vez lo voy a hacer mejor y, salvo que tenga un problema físico, voy a tratar de estar".




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