Tocó fondo, resurgió y el US Open se rinde a sus pies: la metamorfosis de Schwartzman

Por: Pablo Rodríguez Denis
04 de septiembre de 2017

Diego Schwartzman vive el mejor momento de su carrera. Por escándalo. ¿Cómo se le puede explicar a alguien ajeno al tenis que este pequeño gigante de 1.70 centímetros estaba, hace poco menos de un año y medio, viviendo una realidad completamente diferente? Radiografía de un período en el que el pequeño gigante argentino no dejó de mirar para arriba. En todo sentido.

Abril de 2016. Apenas 48 minutos fueron los que duró Schwartzman en cancha en el ATP de Houston, tiempo en el que fue vapuleado por el chipriota Marcos Baghdatis por un doble 6-0. Sus redes sociales, en aquel momento, marcaron a fuego el sentimiento del jugador tras la contundente derrota. "Tocando fondo...", escribió.

Embed

A fines de junio de 2017, minutouno.com charló con el tenista nacido en Buenos Aires en una nota que ya comenzaba a reflejar su cambio. En aquel momento, hace dos meses, Schwartzman venía de ser eliminado de Roland Garros en un épico encuentro ante nada menos que un tal Novak Djokovic, que lo había despedido con aplausos al igual que todo el estadio Philippe Chatrier.

Y lo cierto es que aquella derrota, lejos de ser un punto de llegada, significó para el argentino el puntapié para comenzar a confirmarse como un tenista de elite. Hoy está entre los ocho mejores tenistas del US Open en lo que ya es su mejor actuación en un Grand Slam. Y va por más.

Embed

Pese a que en su momento fue mirado de reojo por los sabiondos del tenis, la figura de Juan Ignacio Chela terminó resultado clave en la vertiginosa evolución de Schwartzman. Hace más de un año, el ex tenista de Ciudad Evita se sumó a su equipo de trabajo y, literalmente, le "cambió la cabeza" a su nuevo pupilo.

Con un tenis no tan vistoso, sin ser un "fuera de serie" y sin lucir demasiado (tal como Chela supo ser en su etapa en el circuito profesional), Schwartzman le imprimió a su juego la dosis justa de esfuerzo, sacrificio, mente fría y cabeza, pilares fundamentales para el desarrollo de un tenista de alta competencia. Todo esto, acompañado de un día a día en el que el humor y lo descontracturado tampoco pueden faltar.

Embed

@dieschwartzman ya está listo para salir a luchar.

Una publicación compartida por Juan Ignacio Chela (@juanichela) el

"No puedo más, me tira",vociferaba Schwartzman en el duelo de octavos de final ante el francés Lucas Pouille. Afuera, Chela y Martiniano Orazi (su preparador físico) tenían la certeza de que el Peque no se iba a rendir. Y así fue.

Embed

En su primera experiencia como coach, Chela le sumó a la rutina del porteño todo lo que hasta ese momento le venía faltando. Y los resultados, claro está, llegaron de manera estrepitosa.

Como si fuera poco el mérito de estar entre los ocho mejores del último Grand Slam del año, Diego Schwartzman lo logra con un aliciente, que puede a simple vista parecer menor pero no lo es: sus 170 centímetros de altura lo ubican como el tenista más bajo entre los 100 primeros del ranking ATP. En un deporte en el que este aspecto muchas veces resulta clave, ésta es otra de las "batallas" que supo ganar el nacido en Villa Crespo.

schwartzman.jpg

Para confirmar este 2017 como el mejor año de su carrera, cuando termine su experiencia en Flushing Meadows (jugará en cuartos de final ante el español Pablo Carreño Busta), Schwartzman será el líder del equipo de Copa Davis que intentará mantener la categoría en la serie que se llevará a cabo en Astaná frente a Kazajistán. Pavada de responsabilidad.

De Baghdatis a Carreño Busta. De tocar fondo a bajar gigantes. Del doble 0-6 en contra a estar en boca de todosDe Villa Crespo a Flushing Meadows.Diego Schwartzman llegó para quedarse. Y parece que nada ni nadie podrá robarle la ilusión de seguir creciendo.


Temas