Nuevo capítulo de la guerra narco en la villa porteña del Bajo Flores

*Ayer tres “pibes chorros” asesinaron a tres personas en uno de los pasillos de la villa, armados con una 9 milímetros, una 45 y una ametralladora.

La guerra narco desatada por el control de la villa 11-1-14, la que está ubicada en el Bajo Flores, bordeando la cancha de San Lorenzo, tuvo un nuevo capítulo ayer. Drogas, tiros, muertos y promesas de más se suceden sin que se pueda vislumbrar un fin.

Ayer, en la callejuela que divide las manzanas 13 y 21, el “Carancha”, el “Chino”, y el “Negro José”, tres “pibes chorros”, ofrecieron, pasadas las 16, un espectáculo que no sorprende desde hace ya mucho a los habitantes de la villa: armados con un 9 milímetros, una 45 y una ametralladora asesinaron a tres personas, según publica el diario Crítica.

Al grito de “¡peruanos putos! Nosotros somos pibes chorros. Ustedes son transitas de mierda. ¡Vamos a ver quién manda acá!”, acribillaron a un comerciante de ropa interior que estaba sentado a la puerta de su negocio, a Víctor Cuenca, un joven de 21 años que vendía droga, y dejaron en coma cuatro a otro joven, internado en el Hospital Piñeiro.

La bronca que terminó en tragedia se habría originado, según distintos testigos, en la discusión que Cuenca mantuvo con un integrante de “Los Rastreros”, una banda de jóvenes ladrones a la que pertenecen Carancha, el Chino, y el Negro José. Los desencuentros entre los narcos y los pibes chorros, dicen en la villa, crecen a diario.

“Fatiga”, el integrante de Los Rastreros que recibió un tiro en la pierna por parte de Cuenca, despertó con su relato el deseo de venganza de sus compañeros que al poco tiempo irrumpían en la zona más caliente de la villa para desatar un nuevo capítulo de esta guerra que parece no tener fin.

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