A 60 años, ¿una nueva integración?
Escribe Hernán Aruj (*)
La discusión por el acceso a condiciones de vida dignas y la redistribución del ingreso que permita reducir las desigualdades sigue pendiente. La capacidad productiva agrícola de Sudamérica se ve erosionada por los subsidios agrícolas de los países desarrollados, y sus esfuerzos por industrializarse padecen la erosión de los grandes capitales trasnacionales que deslocalizan la producción hacia los países con menores salarios.
La respuesta de Perón fue apostar por la integración: "La República Argentina sola, no tiene unida económica; Brasil solo, no tiene tampoco unida económica; Chile solo, tampoco tiene unid económica; pero estos tres países unidos conforman quizá en el momento actual la unidad económica más extraordinaria del mundo entero, sobre todo para el futuro, porque toda esa inmensa disponibilidad constituye su reserva".
La posibilidad de pasar a la acción luego del análisis es más dificultosa. Vemos que tanto en Chile como en Brasil existieron en los últimos años protestas masivas por mejor calidad de ciertos servicios y acceso a reales posibilidades de progreso. Al mismo tiempo, en Argentina la asignación universal por hijo y en Brasil el programa bolsa familia han reducido las desigualdades de manera sustancial, a través de transferencias monetarias a través de requisitos de escolaridad y sanitarios.
La nueva situación de Chile tras la elección presidencial en Chile, donde la Concertación incluye por primera vez al Partido Comunista, muestran un posible cambio ideológico. Michelle Bachelet, candidata a Presidente y favorita para la segunda vuelta, ha prometido trabajar por una educación gratuita y de calidad, una reforma tributaria que grave las ganancias de las grandes empresas y una nueva Constitución "que nazca en democracia, sin rastro de autoritarismo".
En caso de confirmarse el triunfo de Bachelet, que ya fue presidente durante un período, se daría la situación inédita de tres presidentes mujeres en los países más extensos del Cono Sur. La pregunta que subyace es si los cambios económicos y políticos que se avizoran se trasladarán hacia la política internacional, donde Chile mantiene una fuerte defensa del libre comercio.
En particular, es de fundamental importancia la posición del país trasandino respecto de la Alianza del Pacífico, un proceso de integración económica nacido en 2011 y del que forman parte Chile, Colombia, México y Perú (Costa Rica se encuentra en proceso de adhesión). Es señalado por diversos autores como la contracara del Mercosur.
La posibilidad de un acercamiento de Chile a las políticas económicas y sociales que implementan Argentina y Brasil abre un espacio para que se amplíe la cooperación en otros ámbitos. Claro que también depende de la diplomacia argentina lograr la ductilidad de atraer a su vecino sin defendiendo su modelo productivo con inclusión social sin quedar presa del lobby industrial paulista.
Como señaló el General Perón en ese discurso, "Lo único que hay que vencer son intereses; pero cuando los intereses de los países entran a actuar, los de los hombres deben ser vencidos por aquellos; ésa es nuestra mayor esperanza".
(*) Economista del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)
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