Abriendo puertas y puertos en el mundo

El economista Gustavo Smith explica la importancia de la gira presidencial por Asia.

Frente a una situación internacional compleja y teniendo en cuenta la desaceleración económica de nuestros tradicionales socios comerciales, la búsqueda de nuevos mercados cumple con el objetivo de aumentar la cantidad y calidad de nuestras exportaciones, agregando valor y trabajo nacional, de mantener una balanza comercial favorable y de buscar socios para inversiones en sectores estratégicos. De esta manera, la primera gira presidencial del año por Oriente Medio y el Sudeste Asiático, con visitas oficiales a los Emiratos Árabes, Indonesia y Vietnam, no es casual. Profundizar la relación bilateral con estos países, con los cuales la Argentina mantiene superávits en intercambios comerciales aún incipientes, parece tanto una necesidad como una apuesta estratégica en el contexto actual.

Con 8 millones de habitantes, Emiratos Árabes Unidos importa casi todo su consumo primario. Uno de los principales objetivos de esta misión fue promocionar nuestra industria agroalimentaria y productos elaborados de alta gama, por lo que el Gobierno argentino decidió la apertura de una Oficina Comercial que funcionará como una incubadora de negocios en Medio Oriente. A su vez, Emiratos Árabes Unidos no sólo se vuelve relevante por su capacidad económica (48.500 dólares de PBI per cápita) sino, especialmente, por constituir un centro de distribución de bienes hacia otros lugares del mundo, a partir de la zona franca que posee en el puerto de Dubai.

La segunda escala de esta gira fue la República de Indonesia, cuarto país del mundo en cantidad de habitantes que, con un promedio de crecimiento del 6% anual en los últimos años, se convirtió en el segundo destino de las exportaciones argentinas a la región, detrás de China. Pero con este país, Argentina comparte algo más que un importante vínculo comercial. Indonesia sorteó la crisis financiera internacional sin mayores dificultades, gracias al tamaño de su mercado interno y la adopción en 2009 de un plan estatal de fuerte impulso al consumo. Además, en los últimos años, ambos países llevaron adelante una agenda común dentro del G-20, coincidiendo en la necesidad de luchar contra la especulación financiera promoviendo las inversiones productivas en la economía real, a fin de crear empleo decente y mejorar los ingresos de la población para eliminar la pobreza y la exclusión social. Esta coincidencia en lograr un capitalismo "más humano", generó otros acuerdos de envergadura como, por ejemplo, el apoyo indonesio al pedido argentino de dialogo con el Reino Unido por las Islas Malvinas, agredecido oficialmente por la presidenta en lo que se interpreta, en sentido amplio, como la visión compartida de un mundo en pleno siglo XXI sin colonialismos y con apego al derecho internacional.

La última escala del viaje de la presidenta fue la República Socialista de Vietnam. Con un superávit comercial favorable a la Argentina en el último año del orden de los 600 millones de dólares, este país ofrece la oportunidad de consolidar otro destino importante de ventas aprovechando su crecimiento económico y demográfico. En particular, se vuelve de sumo interés avanzar en la apertura del mercado vietnamita para nuestros productos de origen agroalimentario e industriales, con activa participación de empresarios nacionales de diferentes sectores.

En suma, un enfoque que interprete la complejidad del delicado contexto actual, obliga a diversificar mercados y elaborar estrategias conjuntas fortaleciendo un eje Sur-Sur no circunscripto sólo a lo económico, sino con una mirada geopolítica común vinculada a la consolidación de un mundo con más justicia social, más inclusión y una mayor ponderación al capital productivo por sobre la especulación financiera.

Gustavo Smith es economista del Grupo de Estudio de Economía Nacional y Popular (GEENaP)

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