Blanqueo: perdona nuestros pecados

Escribe Leonardo Rocco (*)

Cada tanto, los gobiernos pierden la memoria y, por necesidad, abren las puertas del cielo para muchos pecadores.

Los planteamientos surgidos a partir de la Ley 26.680 sobre la "Exteriorización voluntaria de la tenencia de moneda extranjera en el país y en el exterior" traen consigo aparejados distintas formas de ver la realidad.

Para muchos es una gran injusticia, que beneficia a los grandes evasores tributarios y llena de odio a quienes tienen sus impuestos al día. Aunque lo preocupante en estos casos es el mensaje que se le da a la sociedad, sobre todo a una como la nuestra, que viene arrastrando graves problemas culturales y de valores, a causa de tantos malos ejemplos.

Pero como sucede habitualmente, ante el hecho consumado, hay dejar de lado las sensaciones y abocarse a dar respuesta a la consulta de colegas contadores y clientes propios. Dejar de lado los principios, y ponerse a trabajar para tratar de encontrar beneficios u oportunidades en la aplicación de los instrumentos que crea la Ley.

Para empezar el análisis, algo debe quedar en claro. Un problema es una necesidad no cubierta. Y la tarea profesional siempre debe consistir en unir una necesidad con una solución. Por eso, ante el mar de dudas que hay sobre los grises de la legislación y la puesta en marcha de los instrumentos, debemos tener en claro cuál es la razón de ser de este acuerdo entre dos partes.

Una parte, el Estado, tiene la necesidad de captar fondos sí o sí para cubrir su déficit, la baja de reservas y la escalada del blue (entre otras cosas)

La otra, el evasor tributario, tiene la necesidad de librarse de la acción penal que surge de la modificada Ley Penal Tributaria.

Ese es el hecho originario y principal, y lo que debe primar en el análisis para suscribirse o no al blanqueo.

Todo lo demás, aplicación o no del Cedin, Baadee o pagaré de ahorro, diferencias de cambio por no aplicación, mercado secundario y su cotización, etc., son temas que tienen que ver con la habilidad de generar negocios, oportunidades, o simplemente asumir un costo (la posible pérdida) a los fines de comprar tranquilidad.

Ya paso una semana de la entrada en vigencia y solo hubo US$1.040.000 en operaciones y más de 5 mil consultas. Practicamente nada, si se tiene en cuenta que muchas de las consultas son generadas por los operadores o asesores en finanzas para monitorear el tema.

Todavía estamos ante un mercado que no existe, instrumentos que no entraron en vigencia (el Baade y el pagaré de ahorro se emiten el 17/07/13) y un mar de dudas.

Ojalá sea un instrumento que funcione. Que tenga celeridad, aceptación y que contribuya a mover la economía, generando operaciones, incremento del consumo, crecimiento de la mano de obra y de la recaudación fiscal.

Aunque, como esto depende de la confianza, muchos descreen de la herramienta y piensan que sólo será una solución digitada para dos partes: un Estado ineficiente y un evasor tributario con ganas de comprar su libertad.

El 30 de septiembre (si no hay prórroga) sabremos como finalizó esta película y si lo recaudado sirvió para apagar el incendio.

(*) Presidente de Sat Investment, director ejecutivo de la Escuela Argentina de Finanzas Personales y presidente de la Comisión Pyme del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Lomas de Zamora.

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